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Deporte a Fondo | Casa de guardametas

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Sicom Opina Con… Antonio Abascal 

 

El Puebla de la Franja sacó un valioso empate ante los Diablos Rojos del Toluca al aguantar el 0-0 tras quedarse con diez hombres por la expulsión del chileno Nico Díaz (por una entrada por atrás en el mediocampo, lo que habla de una equivocación del jugador); un equipo ordenado en el que ya debutó el tico Juan Pablo Vargas en la defensa central, en el que se consolida el canterano Eduardo Navarro, pero al que se le sigue faltando fuerza ofensiva fue capaz de cerrarle los espacios a un cuadro choricero que fue incapaz de darle más ritmo a sus llegadas, aunque la gran figura del partido fue el guardameta de la escuadra local, Ricardo Daniel Gutiérrez quien en sus primeros cuatro juegos con la Franja ha dado estabilidad a una posición clave y que no existía desde la salida de Antony Silva, a pesar de algunos buenos momentos de Iván Rodríguez y luego las dudas se intensificaron con la triste historia de Julio González.

 

Ricardo Daniel Gutiérrez Hernández es oriundo de Tangamandapio, Michoacán, cumplirá veintinueve años en junio, debutó en el torneo de copa en un Morelia vs Alebrijes de Oaxaca el 24 de julio de 2018, pero tuvo que esperar hasta el 2 de octubre de 2020 para hacer su presentación en liga frente a León; hace un torneo ya disputó los diecisiete partidos con el hermano Mazatlán sumando 1530 minutos y creciendo bajo la dirección de Robert Dante Siboldi quien fue un guardameta (material de selección uruguaya) y quien también vistió los colores del Puebla durante una temporada (94-95) en la que brilló intensamente en aquel equipo que Alfredo Tena metió a la liguilla para caer con la cara al sol frente al América de los africanos.

 

La actuación de Ricardo Daniel Gutiérrez en el arco poblano recuerda que este equipo atribulado por las últimas pésimas campañas, olvidado por su directiva en el Ajusco y por los empleados que dirigen el día a día, acostumbrado a acumular derrotas, no siempre fue así y que en específico en la portería han existido personajes que le dieron solidez a la Franja y se convirtieron en ídolos. Desde José Iborra, el primer guardameta en la historia del Puebla, pasando por Vicente González en los años cincuenta, hasta don Ignacio Sánchez Carvajal clave en el ascenso en 1970 y después en las sufridas campañas en primera división, para dar paso a Moisés Camacho quien tendría una larga estadía en la cabaña poblana, Pedro Soto que alternó con Moi los tres postes en la 82-83, la del primer campeonato de liga, para dar paso a Celestino Morales, Rubí Valencia, Alberto Aguilar en esos años ochenta llenos de buenos momentos, hasta llegar a Pablo Larios quien con su gran calidad escribió páginas gloriosas para después abrir la etapa de los uruguayos Robert Dante Siboldi y Gerardo Rabajda. Tras años de dudas, Jorge Villalpando apareció como la figura en la puerta de los llamados “Chelís Boys” y luego ya se vivieron las etapas de Cristian Campestrini, Nicolás Vikonis y Antony Silva que escribieron tardes brillantes.

 

Moisés Camacho, oriundo de Iguala, Guerrero, debutó con el Zacatepec en la 70-71, una temporada que se caracterizó por la presentación en el máximo circuito de muy buenos guardametas incluyendo a Sánchez Carvajal en el Puebla de la Franja, Prudencio “Pajarito” Cortés en el América y Mateo Bravo con el Pachuca, aunque haría historia con los Tigres de la Autónoma de Nuevo León. Camacho apareció por primera vez el 28 de febrero de 1971 con un empate sin goles frente a los Freseros del Irapuato, se alternaba la titularidad con Raúl Orvañanos, pero a partir del 2 de mayo inició una racha de partidos consecutivos que llegó a 99 hasta 1973, es decir en la 71-72, apareció en los 34 partidos de la temporada, marca que compartió con Ignacio Sánchez Carvajal del Puebla y con Prudencio Cortés del América. El guardameta del Zacatepec recibió 36 goles en esos 34 partidos.

 

La 72-73 no fue buena para el Zacatepec que tuvo que jugar la liguilla por el no descenso, perdiendo con el Laguna en una serie de tres partidos donde cada uno ganó en casa, por lo que fue necesario un tercero en terreno neutral como Guadalajara en el que el equipo lagunero salió triunfador por lo que los Cañeros tuvieron que jugar el duelo definitivo para no caer a la segunda división con los Tuzos del Pachuca, partido que se resolvió con un solitario gol del “Diablo” Peralta para mandar a los hidalguenses al circuito de ascenso. En la campaña regular, Moi Camacho jugó los 34 partidos, pero completó 33 y recibió 50 goles. Un año más tarde se mantuvo con los Cañeros, recibió 41, pero en uno sólo siete en lo que fue la mayor derrota en la historia del Zacatepec a manos del Monterrey y representó la única vez en su larga trayectoria que aceptó más de cinco goles, igualmente el 21 de octubre de 1973 se cerró su racha de partidos consecutivos.

 

Emigró al Atlético Español en la 75-76 donde alternó con Julio Aguilar para volver a aparecer en las listas de más juegos completos con 32, en la 76-77 encabezó a los guardametas en el promedio de goles por encuentro con un bajísimo 0.82, sin embargo, para la campaña 78-79 llegó al Puebla donde se convertiría en un hombre reconocido y querido por su estilo y porque alargó su trayectoria hasta mediados de los años ochenta. En las primeras dos temporadas alternó con Oscar Mascorro, aunque en la segunda apareció en 37 de los 38 y completó 36 de ellos. En la 81-82 jugó 35 partidos completó 32 y recibió 44 goles, sin embargo, su estilo era parte de un equipo que ya contaba con los jugadores españoles y que peleaba por clasificar a la liguilla, aunque no lo consiguió. Todavía se recuerda que sus despejes eran tan altos que pegaban en la bocina del estadio que se encontraba justo a media cancha, por lo que se tenía que reanudar con un bote a tierra.

 

La campaña 82-83 fue compleja para el Puebla debido a la devaluación, a la venta del equipo al Gobierno del Estado, la salida de los españoles, la Franja hizo pretemporada con un técnico y equipo distintos, pero para arrancar el certamen Manolo Lapuente apareció en el banquillo con una escuadra de buenos jugadores, con mucha experiencia donde Moi Camacho alternó la titularidad con Pedro Soto quien había sido mundialista por México en Argentina 78 y había vivido buenas campañas en el América, esa campaña Moi jugó veintiséis partidos, todos en la liga, recibió cinco goles en la fecha cuatro ante los Tecos en el estadio Tres de marzo el 25 de septiembre de 1982 en una derrota de 5-2 que se gestó con la expulsión del central chileno, Nelson Sanhueza. A pesar de lo cual, el equipo creció para ganar la primera liga de su historia. Un año más tarde volvió a alternar con Pedro Soto, pero el equipo estuvo muy lejos del nivel que lo llevó al campeonato y se quedó fuera a las primeras de cambio, sin liguilla.

 

Para la 84-85 tuvo un nuevo compañero para la portería, pero el nivel de Celestino Morales quien venía de las Chivas (y había sido el guardameta tapatío en la final de la 82-83) apenas permitió que Moi jugara dos partidos, Morales fue segundo lugar en la categoría de más juegos con 36, más juegos completos con 36 y más goles recibidos con 40, a pesar de lo cual, el Puebla que había arrancado con muchos problemas con Leonel Urbina como técnico, llegó a la liguilla gracias al relevo en el banquillo cuando llegó el uruguayo Hugo Fernández; ese Puebla perdió en cuartos de final contra los Pumas en una serie muy polémica, preámbulo de lo que sería la final entre los mismos Pumas y las Águilas del América que tuvieron que jugar tres partidos para dirimir el campeonato en “La Corregidora” de Querétaro.

 

Todavía estuvo presente en los torneos cortos previos al mundial México 86 donde su compañero en la puerta fue Rubí Valencia quien venía procedente del Atlante; en el “PRODE 85” jugó tres partidos, de doce, pero en el “México 86” no le prestó la portería. Todavía se mantuvo en el equipo en la 86-87 donde fue uno de los que recibió a la nueva adquisición del club, el centro delantero chileno, Carlos Alberto Poblete. El 3 de mayo de 1987 gozó sus últimos minutos como guardameta de primera división en la goleada de la Franja por 8-1 sobre el Tampico Madero en el Estadio Cuauhtémoc, ingresó por el titular (que ya era Alberto Aguilar), fue su partido 421 tras jugar cinco años el Zacatepec, tres en Atlético Español y nueve en la Franja, sólo cuatro veces le anotaron cinco goles o más, con el Zacatepec obtuvo dos subcampeonatos de copa, con los Toros del Atlético Español un subcampeonato de CONCACAF y con el Puebla la liga de la 82-83, llegó a ser líder de juegos en los tres equipos y de goles recibidos en Zacatepec y Puebla (201 juegos completos y 262 goles recibidos).

 

Moi Camacho representó la transición de la Franja de un equipo luchador y complicado para los rivales a uno que ganó un campeonato y que se acostumbró a jugar liguillas, representa también una de las etapas románticas del futbol en Puebla, sus altos despejes todavía son motivo de recuerdo y de anécdotas entre sus compañeros y aficionados de la época. La figura de Moisés Camacho tocó a muchos jugadores, fue importante para técnicos de la talla de Manolo Lapuente o Hugo Fernández y es una muestra de la gran importancia que los guardametas han tenido en la historia del Puebla de la Franja. Ya retirado fue importante en el desarrollo de cancerberos para el propio Puebla con su trabajo en fuerzas básicas.

 

Ahora Ricardo Daniel Gutiérrez ha logrado buenas actuaciones en los primeros cuatro partidos del Clausura 2026, su nivel le ha dado confianza a la defensa que apenas ha recibido tres goles y su atajada ante Sebastián Córdova permitió ganar un punto frente al bicampeón. No hay que olvidar que en los últimos cuatro torneos ha recibido 141 goles (43 en el Clausura 2024, 31 en el Apertura 2024, 25 en el Clausura 2025 y 42 en el reciente Apertura 2025), es cierto no se puede medir el nivel de los guardametas solamente por los goles recibidos, ya que tiene que analizarse el trabajo defensivo que también ha dejado mucho que desear en la Franja; sin embargo, la manera en la que Ricardo Daniel Gutiérrez se ha adueñado de la titularidad, su liderazgo para ubicar a sus defensores y sus actuaciones contrastan con las dudas de Julio González quien nunca pudo comunicarse con su aparato defensivo y además sus dudas técnicas fueron directamente al marcador en varias ocasiones; el ex de Pumas llegó al Puebla con más nombre que Gutiérrez y, sin embargo, en poco tiempo, el ex de Mazatlán ya ha resultado de mayor impacto que un Julio González quien en el pasado fin de semana apareció en la categoría sub 21.

 

El Puebla de la Franja ha sido casa de guardametas destacados, hoy con la ayuda de Isaac Wolfson en su libro “Los porteros del futbol mexicano”, publicado en 2010, recordamos el legado de Moi Camacho porque los primeros cuatro partidos de Ricardo Daniel Gutiérrez ya significan una luz de esperanza tras dos años de oscuridad total en el Estadio Cuauhtémoc.

 

 

 

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