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Deporte a Fondo | La década del águila

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SICOM Opina Con… Antonio Abascal

Cuando Emilio Azcárraga Milmo compró al América en 1959 sorprendió a su padre, Emilio Azcárraga Vidaurreta, porque en ese momento el futbol no era el deporte más seguido en nuestro país y el equipo capitalino atravesaba por momentos difíciles, a tal grado que en 1956 había estado en bancarrota. Todavía encabezados por Rafael Garza Gutiérrez, sus directivos habían hecho hasta lo imposible por mantener el equipo, que aún subsistía bajo el modelo de club de socios, por lo que el empresario refresquero, dueño de “Jarritos” Isaac Bessudo adquirió al club lo que significó solventar los problemas financieros y por primera vez tuvo impulso mediático, sin embargo, el 22 de julio de 1959 vendió al equipo a Azcárraga Milmo quien inició una etapa de estudio. En 1961 llegó como Presidente Guillermo Cañedo que había sido campeón con el Zacatepec.

 

Cañedo planteó como proyecto la reconstrucción financiera y deportiva de la institución, así como hacer una costumbre adquirir costosos y renombrados jugadores extranjeros y mexicanos; encabezó en su administración el ambicioso plan del dueño por masificar la afición al fútbol partiendo de la popularidad de un equipo que asumiera el rol de antagonista, sin embargo, el primer título de liga llegó hasta la campaña 65-66 en la que tuvo un gran inicio, de 19 goles a favor y seis triunfos en las primeras seis jornadas, pese a vivir una campaña atípica en la dirección técnica, pues problemas de salud del entrenador Alejandro Scopelli hicieron aparecer como responsables del equipo a José Moncebáez y luego en las últimas jornadas (de ahí que se le acredite el título oficialmente) a Roberto Scarone. Sin embargo, y a pesar de no haber perdido el liderato general a lo largo de la campaña, el campeonato de liga terminó definiéndose hasta la última jornada. El 19 de diciembre de 1965, el conjunto guiado por Scarone superó 2-0 al Veracruz sobre la cancha de Ciudad Universitaria con anotación de Javier Fragoso al minuto 34 y un gol olímpico de Jorge “Coco” Gómez al minuto 80, para asegurar el liderato general con dos puntos de ventaja sobre Atlas. Al finalizar la campaña, los cremas habían sumado 42 unidades, producto de 18 victorias y seis empates; sufriendo 6 derrotas y permitieron 29 goles.

 

Fue campeón en la primera liguilla, la de 70-71 en la que superó un flojo inicio en la que incluso fue destituido el técnico, Luis Grill para dar paso a José Antonio Roca quien debutó con derrota ante el Necaxa el 17 de enero de 1971; pero de inmediato empezó a recuperar terreno al hilar 11 fechas sin perder y registrar únicamente dos derrotas en los siguientes 28 partidos, con solo dos derrotas como local, y goleando a sus acérrimos rivales (5-2 a Guadalajara); el equipo americanista terminó la temporada regular como líder general, producto de 17 victorias, 10 empates y 7 derrotas, con un ataque que logró 56 anotaciones (20 de ellas de Enrique Borja, en el equipo desde 1969 y quien se proclamó campeón de goleo individual) y una defensa que permitió 33 goles, para una suma total de 44 puntos. América disputó frente al Toluca la primera final de liga de la historia; el partido de ida jugado en la capital mexiquense terminó empatado a cero. La vuelta se disputó el 1 de agosto de 1971 en el Estadio Azteca; con goles de Carlos Reinoso al minuto 13 y de Horacio López Salgado al 75 para ganar el campeonato.

 

El siguiente título llegó en la 75-76 bajo el mando de Raúl Cárdenas quien basó su éxito en el gran trabajo de su defensiva integrada por los tres porteros que se rotaron la titularidad en la campaña Rafael Puente, Francisco Castrejón y Néstor Verderi, así como por los defensas Miguel Ángel Cornero, Javier Sánchez Galindo, Mario “Pichojos” Pérez y René “Popeye” Trujillo. El equipo terminó la campaña regular luego de 38 jornadas como líder general, producto de 23 victorias, 7 empates y 8 derrotas (53 puntos). América se coronó campeón de liga sin recibir gol en la liguilla hilvanando más de 641 minutos con la valla invicta, incluyendo el último juego de la fase regular. Venció en cuartos de final a los Tecos (global 1-0), en semifinales a Unión de Curtidores (global 2-0) y en la final, los Cremas se impusieron por marcador global de 4-0 (3-0 en la ida y 1-0 en la vuelta) a la U de G en el Azteca el 8 de agosto de 1976; los goles corrieron por cuenta de Alcindo, Carlos Reinoso y dos de Hugo Enrique Kiese, quien anotó uno en la ida y otro en la vuelta.

 

Para ese momento el aparato mediático se había consolidado, hubo otros momentos como la Copa Interamericana ante el Boca Juniors con triunfo para la escuadra mexicana en tres partidos, el último celebrado en el Azteca a petición del rival argentino que había ganado 3-0 en Buenos Aires y caído 1-0 en el inmueble de Santa Úrsula. El 14 de abril de 1978 el conjunto americanista venció 2-1, con gol de José Aceves y uno de tiro libre de Carlos Reinoso, un minuto antes de finalizar los tiempos extra; en 1979 se estrenó la primera película de “El Chanfle” protagonizada, escrita y producida por Roberto Gómez Bolaños “Chespirito, con el equipo de actores que ya eran figuras internacionales gracias a la serie “El Chavo del ocho”, la película hablaba del utilero del club América.

 

Sin embargo, para la campaña 80-81 el América, que dirigía otra vez José Antonio Roca no clasificó a la liguilla, finalizó en cuarto lugar de su grupo con 36 puntos y fue décimo tercero de la tabla general con once ganados, catorce empates y trece derrotas con 53 goles a favor y 49 en contra. En el plantel había jugadores de gran calidad como Pedro Soto y un joven Héctor Miguel Zelada, en defensa ya estaban figuras de la talla de Alfredo Tena, en la media cancha aparecían Antonio de la Torre y Rubén Omar Romano, un extremo llamado Cristóbal Ortega, en la delantera se encontraban Miguel Ángel Gamboa y los brasileños Bill, Batata y Geraldao, pero la no clasificación significó cambios trascendentales: Emilio Diez Barroso llegó a la Presidencia y de inmediato buscó una reingeniería no sólo en la cancha apostando por Carlos Reinoso como timonel, sino de imagen.

 

Diez Barroso buscaba un símbolo representara fuerza, grandeza y una personalidad diferente. Se eligió la figura del águila, un animal asociado con fuerza, velocidad y capacidad para dominar desde las alturas, junto a ellos se cambió el uniforme, se abandonó el crema que había caracterizado al equipo y que daba pie a alguno de sus motes, por un amarillo más intenso y por un diseño en “V” que se volvió icónico para sus aficionados, sin olvidar que también se estrenó el himno que hasta la fecha acompaña al club, escrito y cantado por Carlos Blanco se estrenó el 25 de septiembre de 1981 en un partido contra el Puebla. En la cancha, el equipo respondió al ser líder de su grupo y segundo lugar general con 45 puntos, producto de 16 ganados, trece empates y nueve derrotas, con 54 goles a favor y 31 en contra. En la liguilla se impuso con global de 5-3 al Monterrey, pero en semifinales perdió 2-0 en la Sultana del Norte ante Tigres y en la vuelta en el Azteca apenas ganó 1-0 para quedar fuera ante el equipo que se coronaría campeón en penales ante el líder Atlante. En ese equipo americanista figuraban Zelada y Pedro Soto, Alfredo Tena, Mario Trejo, Armando Manzo, Javier Aguirre, Carlos de los Cobos, Juan Antonio Luna, Cristóbal Ortega ya reconvertido a medio de contención, Zizinho, Batata, un gran ídolo para los americanistas de la época y Norberto Outes quien anotó 21 goles esa campaña que resultó una declaración de intenciones.

 

La explosión vino en la 82-83 cuando el América terminó como líder del campeonato con 61 puntos, récord para los torneos largos, ganó 26 de 38 partidos, empató nueve (uno contra el Puebla) y sólo perdió tres (Toluca 2-0 en la fecha trece, el 21 de noviembre de 1982, 1-0 con Necaxa en la fecha 19, el 2 de enero de 1983 y 2-0 con Morelia en la jornada 37 el 1 de mayo de 1983). Anotó 69 goles y recibió 27 con una defesa en la que brillaba el arquero Zelada y los canteranos Vinicio Bravo, Alfredo Tena, Armando Manzo y Mario Trejo. En mediocampo aparecían nombres como Carlos de los Cobos, Juan Antonio Luna, Cristóbal Ortega, Eduardo Bacas, Daniel Brailovsky; en la delantera estaban Batata, Outes, Javier Aguirre; en la liguilla todo parecía ir bien cuando se impuso 6-0 global al Atlético Potosino con tres goles en la serie de Outes, uno de Batata, otro de Tena y uno más de Aguirre. En semifinales se enfrentaron a las Chivas y en la ida celebrada el 19 de mayo ganaron 2-1 en el Jalisco, Outes y Batata hicieron los goles americanistas, mientras que por los tapatíos descontó Roberto Gómez Junco.

 

El 22 de mayo parecía una fiesta americanista hasta que Outes fue expulsado por un golpe sobre Eduardo Cisneros y en el cierre del primer tiempo, el “Snoopy” Pérez igualó el global, luego Manzo fue expulsado por el árbitro Edgardo Codesal al intentar dar un codazo a Samuel Rivas, una serie de paracaídas aterrizaron en el Azteca y al reanudarse el juego Demetrio Madero puso el 2-0 que ya le daba el pase al equipo de Alberto Guerra ante un equipo con nueve hombres, al 88 Gómez Junco encabezó un contragolpe que finiquitó Rivas para decretar la eliminación capitalina a pesar de su histórica campaña; Gómez Junco festejó enfrente de la banca del América desatando la bronca monumental donde todos participaron. Guadalajara fue a la final contra el Puebla, misma que perdió en penales tras una larga tanda que decidió Luis Enrique Fernández.

 

La respuesta americanista fue muy fuerte, con Reinoso en el timón consiguió el campeonato de la 83-84 tomando revancha de las Chivas en la final, otra vez fue líder general, aunque con diez puntos que la campaña anterior, en cuartos se impuso al Monterrey por 2-1, en semifinales 2-0 al Cruz Azul y en la final 5-3 a las Chivas, tras empatar a dos en Guadalajara, donde otra vez estuvo en ventaja de 2-0 y los tapatíos regresaron con goles de Eduardo y Néstor de la Torre, mientras que Hermosillo y Trejo marcaron por los de Coapa. La vuelta, celebrada el 10 de junio, fue tensa, pero se rompió en la parte final del primer tiempo cuando Eduardo Cisneros falló un penal ante Zelada que pudo poner en ventaja a los tapatíos; en la segunda parte, Bacas abrió el marcador al 56, Tena aseguraba al 65; Demetrio Madero dio esperanza al 82 por medio de un penal, pero Aguirre se sumó a la fiesta con un buen gol para frenar la insubordinación.

 

Ese fue el primero de un tricampeonato cuando en la 84-85, Reinoso dejó la dirección técnica y el Zurdo López se hizo cargo para ganar en tres juegos incluyendo la polémica en “La Corregidora” de Querétaro con el pésimo trabajo arbitral de Joaquín Urrea a los Pumas, y el del Prode 85 con una voltereta ante el Tampico Madero de Carlos Reinoso. En la 87-88 volvió a ganar bajo el mando de Jorge Vieyra a los Pumas, y en la 88-89 se impuso al Cruz Azul cerrando así la mejor década americanista, una que inició con el cambio de imagen, de mote y hasta de himno; las Águilas volaron en los ochenta y ahí marcaron al futbol mexicano porque los resultados acompañaron la fuerte campaña mediática a su favor.

 

 

 

 

 

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