Interrogatorios por las fuerzas de seguridad suelen encaminarse a obtener confesiones, y los efectuados por los jueces de instrucción se centran en confirmar declaraciones prestadas a las fuerzas de seguridad.
Redacción
Un informe de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Irak y la Oficina de Derechos Humanos de la ONU indica que la práctica de la tortura continúa en todo el país, aunque el marco jurídico la penaliza explícitamente y establece salvaguardias procesales para prevenirla.
La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, reconoció algunos avances de las autoridades iraquíes en la prevención de ese flagelo, pero destacó la necesidad de aplicar de forma efectiva “las disposiciones escritas en la ley en todos y cada uno de los centros de detención. Si no es así, seguirán siendo papel mojado”.
El informe describe cómo los interrogatorios conducidos por las fuerzas de seguridad suelen encaminarse a obtener confesiones, y los efectuados por los jueces de instrucción a menudo se centran en confirmar las declaraciones prestadas a las fuerzas de seguridad, sin examinar si se obtuvieron o no bajo coacción.
El estudio recomienda la adopción de una ley integral contra la tortura y un plan de acción nacional, que deben estar en plena consonancia con la legislación internacional sobre derechos humanos, en particular con la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura.