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Lo que para una persona puede parecer un problema pequeño, para otra puede convertirse en una situación abrumadora. Por eso, hablar de salud mental también implica aprender a escuchar, validar las emociones y, sobre todo, evitar minimizar el sufrimiento de quienes atraviesan momentos difíciles.
Frases como “no es para tanto”, “hay personas con problemas peores” o “solo tienes que echarle ganas” pueden hacer que alguien se sienta incomprendido y tenga todavía más dificultades para pedir ayuda.
Ningún problema es insignificante cuando te roba la tranquilidad. El dolor emocional no siempre es visible y cada persona enfrenta las circunstancias de manera diferente. Lo que parece sencillo desde afuera puede representar una enorme carga para quien lo está viviendo.
Además, una crisis suicida no necesariamente está relacionada con un solo acontecimiento. El sufrimiento puede ser resultado de distintos factores y situaciones que, con el tiempo, pueden generar una sensación de desesperanza o desbordamiento emocional.
Por ello, es importante tomar en serio lo que sienten las personas, escuchar sin juzgar y ofrecer acompañamiento. El sufrimiento de cualquier persona es real y merece atención.
Validar las emociones no significa fomentar el sufrimiento ni darle mayor importancia de la que tiene; significa reconocer que lo que una persona siente existe y que merece ser escuchada.
Hablar de lo que ocurre, pedir ayuda y acompañar a alguien que atraviesa una crisis puede marcar una diferencia.
Línea de ayuda
Si tú o alguien que conoces necesita apoyo emocional, puede comunicarse a la Línea de la Vida: 800 911 200.
Pedir ayuda no es una señal de debilidad. Es un paso para no enfrentar el dolor en soledad.
CM