Contáctanos

Nacional

Equinoccios y eclipses: cómo los fenómenos celestes guían las siembras y la pesca en el campo mexicano

Publicado

FM

SICOM Noticias

Desde hace miles de años, las y los agricultores miran al cielo antes de tocar la tierra. No es superstición, es ciencia ancestral. Los movimientos del Sol y la Luna marcan los ritmos de la naturaleza, y dos fenómenos en particular han guiado la vida en el campo: los equinoccios y los eclipses.

Para diversas culturas originarias de México, como los mexicas y los mayas, el equinoccio representaba un momento clave para la observación del cielo, la toma de decisiones agrícolas y la renovación simbólica de la vida. Estos conocimientos permitieron establecer calendarios agrícolas precisos, fundamentales para el cultivo del maíz y otros alimentos esenciales.

En el contexto del campo mexicano actual, el inicio de otoño continúa siendo un periodo estratégico que marca el comienzo de importantes ciclos de siembra, especialmente en sistemas de temporal. Según los cálculos del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), el equinoccio de otoño entra a México hoy 22 de septiembre a las 18:06 horas.

En la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA) reconocemos este saber y lo vinculamos con la investigación técnica para fortalecer una producción más resiliente y sostenible.

1. El equinoccio: el reloj natural de la siembra

El equinoccio —cuando el día y la noche duran casi lo mismo— marca el inicio de la primavera (marzo) y del otoño (septiembre). Para la agricultura, no es solo una fecha en el calendario, es una señal directa del clima:

Equinoccio de primavera: anuncia el aumento de la luz solar, el calentamiento del suelo y el inicio de las lluvias en gran parte del país. Es el momento que esperan las y los productores de maíz, frijol y calabaza para preparar la siembra del ciclo Primavera-Verano. La tierra despierta.

Equinoccio de otoño: marca la disminución de la luz y el descenso de la temperatura. Es tiempo de cosechas, de selección de semillas para el próximo ciclo y de siembra de cultivos de Otoño-Invierno como trigo, avena y hortalizas. Es el tiempo del balance y la maduración. Nuestros pueblos originarios construyeron observatorios como Chichén Itzá precisamente para no fallar a esta cita. Hoy, desde AGRICULTURA, a través de programas como Producción para el Bienestar, acompañamos a las y los productores para que esta lectura del cielo se combine con información agroclimática y semillas nativas, mejor adaptadas a estos cambios.

2. ¿Y los eclipses? Mito y realidad en el campo

A diferencia del equinoccio, que tiene un efecto prolongado y medible, el eclipse es un fenómeno breve. Su influencia no es mágica, es ambiental y momentánea.

Existe la creencia de que no se debe sembrar o injertar durante un eclipse porque “se pasman” las plantas. Lo que realmente ocurre es una interrupción repentina de la luz y, en ocasiones, una ligera baja de temperatura. Esto puede causar que los estomas de las plantas se cierren por unos minutos y que los polinizadores —como las abejas— regresen a sus colmenas, como si anocheciera de golpe.

La recomendación es: no suspender labores por un eclipse. Es un evento de corta duración que no afecta el desarrollo del cultivo. Lo más importante es mantener el calendario de siembra basado en la humedad del suelo, la temporada de lluvias y la variedad de semilla. El eclipse es una oportunidad para observar, no para detener el trabajo.

3. ¿Cómo influyen los eclipses en la pesca y acuacultura?

En el mar y en las granjas acuícolas, el efecto es similar: un cambio temporal de luz.

Los eclipses provocan una disminución temporal de la luz solar, generando cambios momentáneos en las condiciones ambientales que pueden influir en el comportamiento de algunas especies acuáticas.

En la pesca, algunas especies pueden modificar temporalmente sus patrones de actividad, alimentación o desplazamiento como respuesta a los cambios en la iluminación.

En la acuacultura, la reducción de luz también puede generar cambios en el comportamiento y actividad de los organismos cultivados, aunque la respuesta depende de factores como la especie, la etapa de desarrollo y las condiciones del sistema de cultivo.

Es importante señalar que los efectos de un eclipse no son iguales para todas las especies ni determinan por sí solos la actividad pesquera o acuícola. Factores como la temperatura, las mareas, las corrientes, la disponibilidad de alimento y las condiciones meteorológicas también desempeñan un papel fundamental.

Cada fenómeno natural es una oportunidad para observar, investigar y comprender mejor nuestros ecosistemas.

En AGRICULTURA, a través de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) y el Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (IMIPAS), impulsamos el monitoreo de estos comportamientos para brindar información más precisa a nuestras comunidades pesqueras y acuícolas.

El cielo sigue siendo nuestra mejor guía. Los equinoccios nos dicen cuándo sembrar y cosechar, y los eclipses nos recuerdan lo conectados que estamos con el universo. Honrar esa sabiduría ancestral, con el respaldo de la ciencia y el acompañamiento técnico es sembrar futuro.

 

FM