Los sismos del 19 de septiembre de 1985 y 2017 nos dejaron una lección indeleble: la prevención salva vidas. Si bien no podemos predecir una crisis, sí podemos responder con rapidez.

Y la mochila de emergencia bien equipada es, sin duda, una herramienta aliada durante las primeras 48 horas del siniestro.

¿Qué debe contener esta mochila? La recomendación es incluir agua embotellada y alimentos no perecederos, que sean ligeros, no requieran refrigeración, duren meses y nutran de verdad.

Para este momento crítico, el campo, el mar y la ganadería ofrecen opciones de alimentos que podemos incluir. Y aquí te dejamos algunas sugerencias prácticas:

1.- Del campo mexicano: productos ligeros que brindan energía

  • Amaranto, cacahuate y nueces: proteína vegetal y energía inmediata en empaques mínimos.
  • Frutas y verduras deshidratadas: mango, manzana, plátano, nopal y jitomate que no pesan, no se descomponen y aportan nutrientes vitales para niños y adultos mayores.
  • Leguminosas y granos al vacío: frijol, lenteja, maíz y arroz en presentaciones listas para consumir. Brindan saciedad, hierro y fibra sin romper la mochila ni necesitar refrigeración.

2.- Del mar mexicano: productos de alto impacto

  • Atún y sardina (en lata o sobre): son productos estrella para la emergencia porque son fáciles de abrir, duran años y aportan omega-3, hierro y proteína de alta calidad.
  • Kits combinados: presentaciones de atún con verduras o maíz que ofrecen una comida completa y balanceada en un solo empaque.

3.- De la ganadería mexicana: fuerza y resistencia

  • Leche en polvo o evaporada (tetrapack): ocupa poco espacio y aporta calcio y proteína.
  • Carne seca, machaca o cecina deshidratada: altamente nutritiva, ultra ligera y de larga vida útil.
  • Miel de abeja: un producto natural que prácticamente no caduca, es energía pura y antibacteriana.

Nuestra mochila debe incluir también:

  • Documentos e identificación: copias físicas y un respaldo digital en USB dentro de una bolsa hermética.
  • Directorio de contactos: teléfonos de familiares, servicios de emergencia y Protección Civil.
  • Botiquín y salud: primeros auxilios, medicamentos clave y artículos de higiene personal.
  • Herramientas de rescate: lámpara con pilas de repuesto, radio portátil, multiherramienta y efectivo.
  • Ropa: dos a tres cambios de prenda ligeros y térmicos.

Al armar tu mochila guardas un pedacito de México: la dedicación de las y los agricultores, pescadores y ganaderos que garantizan nuestra seguridad alimentaria día con día. La soberanía que se siembra, se pesca y se cría en tiempos de calma es la misma que nos protege en momentos de crisis.

¡Prepárate hoy! Organiza tu mochila de emergencia y recuerda revisar y rotar las caducidades cada 6 meses.