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La sangre del nopal que nutre de color los textiles mexicanos

Publicado

SICOM Noticias

Del nopal nace uno de los colores más emblemáticos de México: la grana cochinilla, conocida desde tiempos prehispánicos como “sangre de tuna”, un pigmento que ha teñido textiles y acompañado la historia de nuestro país.

El nopal es uno de los productos agrícolas más representativos de nuestra identidad como mexicanos, incluso es un elemento destacado del escudo nacional, en el que observamos un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente.

Así que este gran tesoro de la biodiversidad de nuestro país, tiene un profundo arraigo cultural y es símbolo de nuestras raíces prehispánicas y unidad de nuestro pueblo.

Esta planta endémica del continente americano tiene su principal centro de diversidad en México, donde podemos encontrar más de 80 especies de este alimento que fue y sigue siendo de suma importancia en la alimentación de la población.

En el pasado el nopal fue considerado sagrado, las culturas mesoamericanas aprovechaban todo su potencial; comían tanto sus pencas (nopalitos) como sus frutos (tunas y xoconostles) para alimentarse e hidratarse, y el mucílago o baba se empleaba como aglutinante en la construcción.

Pero su importancia va más allá, en complicidad con un huésped que lo habita, el nopal nutre de color los textiles mexicanos. ¿De qué estamos hablando?

En la planta de nopal vive un insecto parásito y benéfico que se llama grana cochinilla, el cual se adhiere a sus pencas y alimenta de la savia. Esta interacción produce un valorado tesoro desde la época precolombina, se trata del carmín, carmín de cochinilla o rojo mexicano, un colorante natural de tonos rojos intensos, púrpuras y carmesíes, que se obtiene de las hembras, a las que se les extrae ácido carmínico.

Los pueblos mesoamericanos lo llamaban nocheztli o “sangre de tuna”, de hecho, lograron la domesticación biológica selectiva de la grana cochinilla, cultivando variedades de nopal con menos espinas, lo que facilitaba la crianza del insecto. Oaxaca fue la cuna de domesticación de este insecto.

Durante la época colonial este tinte fue el segundo producto de exportación más lucrativo; en Europa se utilizaba para teñir túnicas para los cardenales católicos, los uniformes de los soldados de infantería del ejército británico, llamados “casacas rojas”.

Actualmente, en nuestro país este colorante se sigue utilizando en textiles artesanales, en estados como Oaxaca, para teñir lana, hilos y prendas tradicionales; en la industria de alimentos, cosméticos y farmacéuticos, se emplea en labiales, medicamentos, yogures, bebidas y dulces; así como en la gastronomía para preparaciones tradicionales.

Así que no olvidemos que gracias a las productoras y los productores de nopal, hoy día disfrutamos de este importante  legado natural, que además de ser fuente de alimento nutritivo y de calidad, embellece y nutre de color los textiles artesanales mexicanos.

 

FM