Los grupos vulnerables son a menudo los que más dependen de la ayuda social o humanitaria, pero la ayuda muy a menudo no puede ser suministrada debido a las sanciones, a pesar de las exenciones existentes.
Redacción
Las sanciones unilaterales son especialmente dañinas para las mujeres, los niños y otros grupos vulnerables de los países sancionados, asegura una experta independiente nombrada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
Los grupos vulnerables son a menudo los que más dependen de la ayuda social o humanitaria, pero la ayuda muy a menudo no puede ser suministrada debido a las sanciones, a pesar de las exenciones existentes.
“La complejidad de la normativa sobre sanciones, combinada con la aplicación extraterritorial, ha llevado a que las entidades se excedan en el cumplimiento de las sanciones unilaterales por miedo a las consecuencias de las infracciones involuntarias”, dijo Alena Douhan, relatora especial sobre el impacto negativo de las medidas coercitivas unilaterales en el disfrute de los derechos humanos.
“Debido a esto, los bancos son reticentes a financiar la ayuda o a procesar las transacciones para las compras humanitarias, y las empresas de transporte se niegan a manejar los envíos de bienes humanitarios. En ocasiones, las ONG humanitarias han dejado de operar en los países sancionados debido a estas dificultades”, añadió.