El gobierno de Pedro Sánchez considera la nueva extensión como
“imprescindible” para asegurar las medidas sanitarias excepcionales y las de
carácter laboral y social, que buscan enfrentar la grave crisis económica
generada por la pandemia.
SET Puebla Noticias
El Congreso español autorizó este
miércoles otra prórroga del estado de alarma solicitada por el Gobierno, que
consiguió a última hora un acuerdo con los partidos minoritarios PNV
(nacionalistas vascos) y Ciudadanos (liberales) para que voten a favor y evitar
así una derrota parlamentaria.
El estado de alarma para contener la
epidemia de COVID-19 fue declarado el 14 de marzo y estará vigente así al menos
hasta el 24 de mayo. Esta nueva prórroga es “imprescindible” para asegurar las
medidas sanitarias excepcionales y las de carácter laboral y social aprobadas
para enfrentar la grave crisis económica generada, argumentó el Ejecutivo.
La prórroga fue aprobada con 178
votos a favor, 75 en contra y 97 abstenciones. PSOE y Unidas Podemos contaron
con el apoyo de Ciudadanos y PNV. Los independentistas catalanes de Ezquerra
Republicana y el Partido Popular votaron en contra junto a Vox, Junts per
Catalunya y la CUP.
Hasta ahora, el conservador Partido
Popular (PP), el principal de la oposición, había apoyado con críticas las
sucesivas ampliaciones del estado de alarma pedidas por el gobernante español,
que dirige el socialista Pedro Sánchez.
“Ignorar el riesgo de la epidemia y
levantar el estado de alarma de manera precipitada sería un error absoluto,
total e imperdonable”, aseguró Sánchez en el Congreso.
“Limitamos la libertad de movimiento,
la libertad de reunión, es cierto. Pero lo hacemos para salvar vidas”,
argumentó.
“Las restricciones irán siendo menos
severas, pero seguirá habiendo restricciones y esas restricciones necesitan del
estado de alarma”, dijo Sánchez.
Su gestión, sin embargo, fue
duramente criticada por los conservadores, la extrema derecha y los
independentistas catalanes, que entienden que el gobierno está haciendo un uso
abusivo de esta medida excepcional.
“Este estado de alarma tenía sentido
al comienzo de la pandemia (…), pero no se puede alargar indefinidamente”,
aseveró Pablo Casado, líder del conservador Partido Popular, que lo acusó de un
“estrepitoso fracaso de gestión” con “chapuzas, improvisaciones y bandazos”.
En su intervención, el dirigente
socialista también anunció el decreto de un luto nacional cuando el conjunto
del país inicie la desescalada, previsiblemente el lunes, y la celebración de
un homenaje a las víctimas cuando este proceso haya culminado.
Sánchez gobierna en minoría
parlamentaria (en coalición con los izquierdistas de Unidas Podemos), y el
estado de alarma le otorga el mando único político para contener la epidemia,
pero también lo aprovecha para decisiones no relacionadas con este asunto,
según señalan los conservadores.
También las autoridades de las
regiones del País Vasco y Cataluña se muestran recelosas del estado de alarma,
ya que piensan que se utiliza para restringir arbitrariamente sus amplias
competencias de gestión, como las sanitarias.
Con algún ligero altibajo, España
mantiene la estabilidad en el número de muertes diarias causadas por COVID-19,
inferior a 200 en los últimos días, y el de casos de nuevos infectados, por
debajo de mil, según datos oficiales del Ministerio de Sanidad.
El total de defunciones se sitúa en
los 25.857 y el número de casos diagnosticados supera los 220.000, cifras que
convierten a España en uno de los países más castigados por la pandemia.
Casi dos meses de confinamiento
consiguieron frenar considerablemente la propagación de la enfermedad, que
llegó a causar 950 muertes en un día a comienzos de abril.
El director del centro de emergencias
sanitarias, Fernando Simón, destacó que excepto las dos regiones más afectadas,
Madrid y Cataluña, el resto registró entre 0 y 3 ingresos en cuidados
intensivos en el último parte.
Sin embargo, las fuertes
restricciones de movimientos de la población y la prohibición total o parcial
de la actividad económica impuesta por el Gobierno han disparado el desempleo.
España perdió casi un millón de
puestos de trabajo entre marzo y abril pasados, la mayoría eventuales, en tanto
que 3,38 millones de personas están afectadas total o parcialmente por
expedientes de regulación temporal de empleo.
Fuente: Infobae.com
ARP