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Deporte A Fondo | Oviedo y Puebla: Unidos por cuatro jugadores

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La columna de Antonio Abascal

El Real Oviedo es un equipo asturiano que en estos momentos es administrado por Grupo Pachuca y que a falta de una jornada en la Segunda División española pelea por meterse a los playoffs de ascenso al ubicarse en la quinta posición de la tabla con 64 puntos, la escuadra ovetense está próxima a cumplir cien años de vida (fundada en 1926) pero no ha jugado en Primera División desde la campaña 2000-2001 cuando luego de no estar ubicada en los últimos lugares toda la campaña, en la última jornada perdió 4-2 ante el Mallorca y se conjugó con el triunfo del Osasuna frente a la Real Sociedad lo que consumó un descenso agravado por otro a la Segunda B en 2003, mismo año en el que el club fue castigado por impagos y cayó a la Tercera División.

Desde 2015 el Oviedo cuenta con inversión mexicana primero con Grupo Carso y desde 2022 con grupo Pachuca, el primero consiguió el ascenso a la segunda división y el segundo ha estado cerca de meterse en los playoffs de ascenso sin conseguirlo; ahora mismo requiere de una victoria (para no depender de terceros) ante el Eibar, tercero de la clasificación, que todavía tiene una opción matemática de ascenso directo que pelea con el Leganés para lo cual necesita del triunfo y de una derrota de los lechugueros que recibirán a un Elche sin posibilidades. Si llega a perder el Oviedo quedaría a merced del Sporting de Gijón (otro club asturiano con inversión mexicana, en este caso de Orlegi) para lo cual el cuadro rojiblanco necesitaría de la victoria para dejar otra campaña más a su rival de zona geográfica en la segunda división.

El Oviedo es un club con ligas profundas con la ciudad de Puebla porque si bien el fundador de la Franja, don Joaquín Díaz Loredo, era seguidor del Sporting de Gijón, al menos tres jugadores del Oviedo han pasado por el Puebla en calidad de futbolistas destacados y un cuarto, su goleador histórico, fue técnico de los Camoteros ganando una Copa México en 1953. De hecho, Daniel Bartolotta también fue técnico del equipo poblano tras su paso como jugador, José Manuel de la Torre fue presentado la semana pasada como el nuevo timonel luego de ser campeonísimo con la escuadra poblana tras haber vivido un buen año en las filas del Oviedo y el primer campeón de goleo de los Camoteros, Carlos Muñoz, dirigió a las fuerzas básicas poblanas.

Isidro Lángara, Daniel Bartolotta, José Manuel de la Torre y Carlos Muñoz son las cuatro personalidades que unen al Oviedo con el Puebla de la Franja. Lángara ha sido la figura más grande para el Oviedo al ser su goleador histórico con 257 goles, campeón de goleo en tres ocasiones y jugador clave para que el conjunto azul finalizara en la tercera posición en las campañas 34-35 y 35-36 y semifinalista de la Copa de España (hoy Copa del Rey), la única vez que se ha parado en esas instancias. El 12 de enero de 1936 fue la última vez que la llamada delantera eléctrica, Casuco, Gallart, Lángara, Herrerita y Emilín, alineó junta debido al estallido de la guerra civil española que tuvo un efecto grave para el club ya que Casuco murió en ella, Lángara se exilió en Argentina y México, siendo campeón de goleo también en esos países, los otros jugadores se dispersaron, no había entrenador y el estadio quedó destruido pues se habían cavado trincheras y colocado ametralladoras lo que provocó que fuera bombardeado. Al reanudarse las actividades, el club pidió permiso a la Real Federación española de futbol para no jugar un año sin perder la categoría en la 39-40, sin embargo, sus mejores jugadores fueron negociados a otras instituciones como Herrerita y Emilín quienes llegaron al Barcelona y Gallart al Racing club de Ferrol.

Lángara llegó al Puebla al finalizar la campaña 51-52 para debutar de inmediato en un partido internacional, el segundo en “El Mirador”, ante el Independiente de Argentina donde sacó un empate a cero ante una escuadra que era muy poderosa. Su primera alineación fue con Vicente González en la puerta, Toño Figueroa, Juan Àngel “Pito” Pérez y Juan Castillo en labores defensivas; Gonzalo Iturbe, “Chapela” Cuburu en la media cancha; Rodolfo Torres, Mariano Fernández, Manuel del Toro, Abdul Abderrazak (marroquí, primer africano en el futbol mexicano) y Lupe Velázquez. El 31 de mayo de 1953 el equipo que dirigía Lángara goleó 4-1 al poderoso León en el estadio de la ciudad de los deportes para conseguir la segunda copa México en la historia de la franja con goles de Mariano Fernández, dos del tico de Edwin Cubero y uno más de Lupe Velázquez. La alineación fue con Vicente González en la portería, Toño Figueroa, Enrique Rivas, Rodolfo Torres Ruiz en defensa; Raúl Cárdenas y Gonzalo Iturbe; Lupe Velázquez, Mariano Fernández, Manuel del Toro y Edwin Cubero.

De la 52-53 a la 54-55 cuando dejó al club poblano para emigrar al San Lorenzo de Almagro de Argentina, Lángara sumó 34 victorias, 26 empates y 28 derrotas tanto en liga como en copa, sin contar los partidos amistosos ante potencias del futbol sudamericano donde su equipo, a veces, con refuerzos de otras escuadras mexicanas como el Necaxa con José Luis Lamadrid y Julio Palleiro, rindió a buen nivel incluyendo un empate a tres ante el Vasco da Gama con tres tantos de Palleiro. Regresó al Puebla como secretario técnico a finales de los setenta.

Daniel Bartolotta deslumbró como juvenil en Uruguay lo que le valió fichar por el Real Oviedo para la campaña de 1975-1976 convirtiéndose en el fichaje más caro en la historia del club hasta ese momento aunque le tocó descender a segunda división y un año más tarde perder el derbi asturiano con el Sporting que supuso el ascenso de su rival y la consolidación de ese equipo de la mano de Quini, mientras que el Oviedo se quedó en la segunda división hasta 1988, de hecho el club no se levantó de ese golpe y cayó a la Segunda B hasta que en la 78-79 recuperó la categoría. Bartolotta vistió la playera azul en 44 partidos y anotó cuatro goles para ser enviado al Deportivo La Coruña con quienes disputó dos temporadas, ambas en segunda división: La 78-79 y la 79-80 con veintiocho apariciones y dos goles.

Llegó a México vía el Tampico en 1980 pero sólo jugó dieciséis partidos para ser enviado a los Coyotes del Neza donde estuvo desde el cierre de ochenta hasta 1983, ahí fue una pieza importante disputando sesenta y cuatro juegos antes de ser vendido a los Rayados del Monterrey con quienes jugó una campaña pero estuvo presente en 35 partidos. Al Puebla llegó en 1985 cuando se iban a disputar los torneos cortos previos al mundial de México 86, en el “PRODE 85” jugó siete partidos con tres goles y en la liguilla apareció en los cuatro con un tanto, en el “México 86” apareció en dieciséis juegos, nueve de ellos completos, con cinco goles y uno más en liguilla donde la Franja se quedó en cuartos. Fue muy importante en la 86-87 con 37 apariciones, veintidós juegos completos y diez goles, la Franja llegó a semifinales tras eliminar en cuartos al América, aunque las Chivas de Alberto Guerra frenaron a los Camoteros. Bartolotta estuvo presente en los cuatro partidos sin gol. En la 87-88 apareció en 32 ocasiones, tuvo 21 juegos completos y anotó cinco goles, marcó uno en liguilla donde el América tomó revancha; sin embargo, en la Copa de 87-88 sumó ocho juegos, siete de ellos completos con cinco goles para ser el máximo anotador de un torneo donde la Franja sumó su tercer campeonato al imponerse al Cruz Azul por el criterio de goles como visitante ya que empató a uno en Querétaro con gol de Marcelino Bernal y en Puebla igualó a cero el 8 de junio de 1988. Con el cambio de directiva, Bartolotta pagó el precio de ser considerado cercano al entrenador saliente Hugo Fernández y tras hacer pretemporada emprendió el viaje a Monterrey para cerrar su trayectoria en Tigres.

José Manuel de la Torre era una figura emergente del futbol mexicano, había sido figura en el mediocampo de las Chivas Rayadas del Guadalajara campeonas destacadas en la campaña 86-87, material de selección nacional, fue enviado a préstamo al Oviedo para la 88-89 donde compartió vestuario con el arquero “Viti”, Víctor Manuel García Rodríguez quien estaba en el club desde 1979, el mediocampista español Ricardo Bango y el delantero paraguayo Ramón Hicks, entre otros, bajo la dirección técnica de Vicente Miera (más tarde campeón olímpico con la llamada “quinta del Cobi” en Barcelona 92) el equipo finalizó en la décima segunda posición, sin problemas de descenso con saldo de doce victorias, once empates y quince derrotas con 41 goles a favor y 48 en contra, los ovetenses se ubicaron por arroba de su rival geográfico, el Sporting de Gijón, y se alejaron a cinco puntos del Espanyol que jugó la promoción para no caer a segunda división; en la copa del rey se quedó en tercera ronda al ser eliminado por el Sabadell por un global de 4-2.

“Chepo” de la Torre tuvo una campaña brillante que llevó al Oviedo a plantearse su compra, aunque el alto precio de su carta complicó la operación. Jugó 32 partidos, con ocho goles (uno de penal), en la copa alineó en cuatro juegos con tres tantos por lo que en total hizo once goles en el futbol español, algunos de buena manufactura por su excelsa técnica ya que era un jugador muy elegante. La afición del Oviedo quería que se quedara, el propio futbolista soñaba con consolidarse en Europa, pero Chivas no cedió en sus pretensiones económicas y tuvo que volver al futbol mexicano. Fue tan buena la impresión que causó que, hasta la fecha, cerca de 35 años más tarde, la afición del Oviedo lo sigue recordando y mencionando.

Sin embargo, el regreso a México no se dio con las Chivas, cerca del inicio de la temporada se anunció un cambio por el cual “Chepo” llegaba a un Puebla que una campaña antes había sido súper líder sin haberse coronado y quería quitarse la espina, la Franja tuvo que soltar a uno de sus grandes ídolos, Paúl Moreno, campeón en la 82-83, por lo que el “Chepo” llegó para utilizar el “7” con el que tantas campañas había brillado el extremo. Sólo fueron dos temporadas del mediocampista tapatío, pero al máximo nivel: 37 juegos de liga, 32 de ellos completos con cinco goles en liga, más tres juegos de liguilla, dos de ellos completos hasta que en la semifinal se lesionó tras una entrada de Juan de Dios Ramírez Perales, en la copa cinco juegos, dos completos incluida la final de vuelta contra Tigres donde la Franja se coronó al golear 4-1. Ese Puebla ganó tanto la liga (el 26 de mayo de 1990 a la U de G) como la Copa y se ganó el superlativo de “campeonísimo”; Chepo fue muy importante para la obtención de ambos campeonatos.

Un año más tarde, “Chepo” apareció en los 38 juegos, 37 de ellos como titular, anotó nueve goles ya que fue uno de los pocos que mantuvo su buen nivel en una temporada muy compleja con tres técnicos y que aun así fue suficiente para llegar a semifinales. En la liguilla estuvo presente en los cuatro juegos con un gol y en la Copa apareció en cinco partidos. Tras irse para la 91-92 tuvo un regreso en el Invierno 97 con el Puebla de la Franja naranja bajo el mando de Aníbal Ruiz pero apareció en pocos juegos, diez, sin goles. En total sumó 102 con la Franja, 79 de ellos completos con quince goles, sus actuaciones todavía son recordadas con cariño por su elegancia, por sus golazos incluyendo algún olímpico ante Tigres y ahora regresa al equipo camotero como técnico con la difícil encomienda de devolver protagonismo tras el peor torneo en la historia del equipo.

Carlos Muñoz es el quinto máximo anotador del Oviedo con 133 goles, Carlos había sido campeón de goleo en segunda división con veinticinco tantos lo que valió el ascenso del Oviedo en la 87-88, no coincidió con el “Chepo” en la 88-89 porque su carta pertenecía al Barcelona y fue traspasado al Atlético de Madrid, sin embargo, tras una mala campaña con los Colchoneros regresó al Oviedo donde fue muy importante en la consolidación en Primera División  incluso clasificando a la Copa de la UEFA en la 91-92 donde cayó 3-2 global con el Genoa con algo de polémica y con un tanto de Carlos quien se mantuvo en el equipo hasta la 95-96.

Para emigrar al Puebla donde en el Invierno 96 se convirtió en su primer campeón de goleo con quince tantos, cuatro de ellos ante Tecos el 12 de octubre de 1996.

Se mantuvo en el equipo hasta el Verano 98 antes de la limpia y la llegada de los yugoslavos.

Tres jugadores y un técnico importantes para el Puebla también dejaron su sello en el Oviedo, hoy ambos equipos luchan por salir del ostracismo y uno de ellos, José Manuel de la Torre volverá a los banquillos con la Franja en un momento muy delicado por la molestia de la afición y porque no hay muchos movimientos por lo que el plantel será parecido al de la campaña pasada. “Chepo” es un hombre disciplinado, que gusta del orden en sus equipos, ambas necesidades del Puebla. Hace unos meses, el equipo de la Franja acudió al mercado de la nostalgia con Cavallini y Ormeño sin que los resultados fueran positivos, seis meses más tarde trae de regreso a un campeonísimo con ganas de relanzar su carrera como estratega, su capacidad no está en duda, pero la apuesta es arriesgada para las dos partes, aunque se debe reconocer que la directiva trajo la mejor opción disponible.