Contáctanos

Sicom opina con...

Andando a Pie | Conservar nuestros recuerdos

Publicado

La columna de Andrea Casco

El invierno, marca la temporada de la restauración más que un oficio, para Don Jorge es la forma de vida de su familia desde hace cinco generaciones.

Es tan cotidiano, en nuestra cultura mexicana y católica que pasa desapercibido, pero las imágenes de “Niño Dios” son parte del arte sacro, en su faceta más comercial. 

Basta con detener la mirada y observar cada imagen, muchas de ellas perfectamente detalladas, el rostro fino, los ojos, pestañas, cabello, manos y el resto del cuerpo; dignas de admirar.

Para los creyentes el 2 de febrero significa tradición, acudir a la iglesia para presentar y bendecir “a su niño”. Es entonces, cuando el trabajo de los restauradores es primordial. 

La especialización es la diferencia entre una comunidad de restauradores y artesanos, hablamos del municipio de Amozoc. 

Don Jorge, un señor de 45 años nos recibió recientemente en su taller, el amor que tiene por su oficio nos conquistó y nos envolvió; ya que nos explicaba detalladamente cada parte del proceso que sabe realizar desde los ocho años, su lugar de trabajo no es común, el aroma a esmaltes, pinturas y diluyentes son la peculiaridad. El entorno es por demás curioso, puede pasar varias horas sentado para que una imagen quede a la perfección. 

Es una realidad, con el paso del tiempo los clientes llegan cada vez menos; hasta hace unos años recibían alrededor de 500 imágenes, hoy sólo pueden llegar 50. “Pero son clientes que saben de calidad”: menciona. “Muchos buscan un precio accesible, pero yo no sólo hago que las imágenes duren más tiempo o pego piezas, nosotros conservamos recuerdos”. 

No se trata del trabajo instantáneo o exprés, sino todo lo contrario, el detalle marca la pauta, empezando por limpiar cada imagen, resanarla, pulirla y pintarla con el máximo esmero; no sólo cuidándola físicamente, al mismo tiempo respeta su historia, su antigüedad y la añoranza de sus dueños. Situación que Don Jorge conoce desde la infancia. 


Así mismo, reconoce en cada pieza de barro, yeso, resina o madera, la técnica que debe ser aplicada y a la brevedad viene a su memoria la veneración por el oficio, por la religión, pero sobre todo a su legado familiar.

¿Nos leemos el siguiente lunes? @Andy_Casco