El proceso es sencillo, se hace una selección de esta flor, se desinfecta, posteriormente se licúa con el pulque y con azúcar. Hasta obtener una mezcla homogénea y de un color anaranjado.
Andrea Casco
El pulque es la bebida de los dioses, y que gracias al ingenio de un productor en San Nicolás de los Ranchos, ahora hace honor a la temporada de muertos, mediante un curado de cempasúchil.
Como un tributo a tan importante fecha para la cultura mexicana, y para innovar en el mercado en el que participa, Oswaldo decidió incluir a la “flor de los 20 pétalos” en la receta de dicho “elixir”.
El proceso es sencillo, se hace una selección de esta flor, se desinfecta, posteriormente se licúa con el pulque y con azúcar. Hasta obtener una mezcla homogénea y de un color anaranjado.
El sabor es descrito por las personas que lo han probado como amargo y fuerte, pero sin duda como un verdadero manjar al paladar.