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Sin agricultura no hay alimentos, sustento ni desarrollo económico. Por ello, reconocer el esfuerzo cotidiano de quienes trabajan la tierra es también reconocer la importancia de una actividad que sostiene a las familias, dinamiza las economías rurales y contribuye a la soberanía alimentaria. En México, este reconocimiento tiene rostro, nombre y territorio: el de las agricultoras y los agricultores que, día a día, hacen producir nuestros campos.
En nuestro país, de las más de 6.1 millones de personas que trabajan en el sector primario –el 10.3 por ciento de la fuerza laboral total–, alrededor de 4.7 millones son trabajadoras y trabajadores agrícolas, de acuerdo con información publicada por la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (DGSIAP) de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA).
Son ellas y ellos quienes garantizan el abasto de los productos básicos para nuestra alimentación, como el maíz, frijol, arroz y trigo para la dieta diaria; nos proveen de frutas, hortalizas y abastecen de materias primas para la agroindustria.
Las y los agricultores mexicanos sostienen la economía rural y posicionan a México como uno de los mayores productores de alimentos del mundo, con exportaciones líderes como aguacate, tomate y cítricos.
Además, preservan nuestra herencia gastronómica y biocultural, como las semillas criollas y prácticas tradicionales ancestrales para proteger la biodiversidad. Porque hablar de agricultura es hablar de soberanía alimentaria, de cultura y de futuro.
Por eso, hoy 9 de septiembre, fecha en que el mundo reconoce a quienes trabajan la tierra con el Día Mundial de la Agricultura, conmemoramos a las personas que dedican su vida a esta noble labor de alimentar al pueblo, las y los agricultores mexicanos.
Sin duda son unos héroes y heroínas, porque todos los días se enfrentan a innumerables retos, como el cambio climático, la incertidumbre comercial por la inestabilidad global, el tener que transitar hacia una actividad más sustentable, el acceder a tecnología e innovación, entre muchos otros.
Pero no están solas y solos para hacer frente a estos desafíos, porque el Gobierno de México, encabezado por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ha colocado a las y los agricultores en el centro de la política agroalimentaria, con diversos programas a cargo de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA) a través de los cuales destina apoyos directos, financiamiento justo e impulso a la comercialización sin intermediarios a las y los pequeños y medianos productores.
Dentro de estos programas y acciones que fortalecen la actividad agrícola en México se encuentran:
- Producción para el Bienestar: brinda acompañamiento técnico y subsidios directos.
- Fertilizantes para el Bienestar: distribuye insumos gratuitos.
- Sembrando Vida: mantiene el apoyo a cientos de miles de sembradores en el país para reforestar, producir y regenerar comunidades rurales.
- Cosechando Soberanía: otorga créditos con tasas preferenciales y seguros climáticos orientados a pequeños agricultores de alimentos básicos.
- Precios de Garantía: para la comercialización justa con esquemas preferenciales de compra directa para granos como frijol y maíz, eliminando intermediarios.
- Tiendas Bienestar: optimiza la distribución y comercialización de productos del campo a precios accesibles para el pueblo.
- Convenios entre productores, industria y comercializadores para asegurar ganancias justas a las y los productores.
- Tecnificación de riego para eficientar el uso del agua en las zonas agrícolas, respondiendo a la crisis hídrica.
Con estas y otras medidas se atiende la necesidad de la transformación urgente en la agricultura, apoyando y fortaleciendo a los pilares de esta actividad esencial para la vida de la humanidad; porque solo con apoyo, ciencia y justicia, se podrá alcanzar una agricultura sostenible que permita seguir alimentando a la nación, dignificando a las personas productoras y la plena soberanía alimentaria de México.
FM