La denominada zona cero luce desolada y aunque ya no está acordonada hay vigilancia a cargo de la Policía Estatal. De pie quedaron únicamente diez árboles, mudos testigos de la tragedia.
Adan Morales
Todos los días, Teresa García visita el predio donde hizo su patrimonio hace más de 10 años en San Pablo Xochimehuacán, el cual se vino abajo tras la explosión por una toma clandestina el 31 de octubre de 2021.
“Con sacrificio, pues toda nuestra vida trabajando para invertir; y ni modos, ahorita se cayó, y ya que. Pero vamos a seguir luchando para seguir construyendo lo poco que podamos”, narró.
A casi tres meses del siniestro, ella y su familia continúan pagando una renta mensual de 2 mil pesos aproximadamente.
“Pues rentando, primero me dieron refugio y sabe que es de una semana o dos ya no dan más tiempo, la renta de 2 mil pesos lo mínimo. Rentas ahorita no hay baratas”
A pesar del peligro que representa la zona, compartió que no aceptará una reubicación. Desea construir su vivienda en el mismo sitio.
“Ahorita ya no quiero casa, simplemente que me dejen construir como yo pueda todos los que estamos afectados era de tres niveles”, mencionó.
La denominada zona cero luce desolada y aunque ya no está acordonada hay vigilancia a cargo de la Policía Estatal. De pie quedaron únicamente diez árboles, mudos testigos de la tragedia.
Y ante el anuncio del Gobierno Estatal que a la fecha la Fiscalía General del Estado ha detenido a seis presuntos responsables, habitantes de Xochimehuacán piden todo el peso de la ley.