Las y los peatones se ven obligados a correr para pasar, voltear todo el tiempo de un lado a otro, y a la espera por minutos para que puedan cruzar de manera segura.
Andrea Casco
En el Bulevar Carmen Serdán, a la altura de la CAPU, un simple descuido puede costarle la vida a cualquiera de los peatones que a diario caminan por la zona.
Todos los días, el cruce del asfalto se vuelve una cuestión de vida o muerte para muchas personas, entre cebras inexistentes o algunas que están a punto de desaparecer.
Las y los peatones se ven obligados a correr para pasar, voltear todo el tiempo de un lado a otro, y a la espera por minutos para que puedan cruzar de manera segura.
Aunque existen semáforos que marcan un alto total, este en repetidas ocasiones durante el día pasa desapercibido por las y los automovilistas.