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En el marco del Programa México-Estados Unidos para la Recuperación del Lobo Gris Mexicano (Canis lupus baileyi), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), en coordinación con la Dirección General de Vida Silvestre (DGVS) de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), coordina acciones para promover y ejecutar proyectos orientados a la conservación y recuperación de especies y poblaciones prioritarias, entre ellas el lobo gris mexicano, tanto dentro como fuera de las Áreas Naturales Protegidas.
A estos esfuerzos nacionales se suma la colaboración de diversos actores sociales, ejidatarios y ganaderos locales, instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil, que participan en acciones de monitoreo biológico comunitario y promueven prácticas sustentables que contribuyen a la conservación de la especie.
Entre 2024 y 2026 se registró el nacimiento de dos camadas en vida silvestre, con un total de cuatro cachorros.
En la década de 1970, el lobo gris mexicano fue erradicado de los Estados Unidos de América y, una década más tarde, fue considerado extinto en vida silvestre en México. Esta situación dio lugar al desarrollo del Plan de Recuperación del Lobo Mexicano, firmado en 1982 por autoridades de ambos países y revisado por primera vez en 2017.
En 2009 se publicó el Programa de Acción para la Conservación de la Especie: Lobo Mexicano (Canis lupus baileyi) (PACE), en el que se establecen las acciones necesarias para la recuperación de la especie y para contribuir al cumplimiento de los compromisos del Plan de Recuperación, considerando sus objetivos genéticos y demográficos.
En junio de 2022, la Conanp firmó con el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (U.S. Fish and Wildlife Service) y los departamentos de Caza y Pesca de Arizona y Nuevo México (Arizona Game and Fish Department y New Mexico Department of Game and Fish actualmente New Mexico Department of Wildlife) una Carta de Intención para fortalecer la implementación de actividades conjuntas orientadas al cumplimiento de las metas y compromisos establecidos en el Plan de Recuperación del Lobo Mexicano y el Programa de Acción para la Conservación de la Especie: Lobo Mexicano (PACE).
Como resultado de un largo proceso de colaboración entre especialistas de ambos países, el Plan de Recuperación del Lobo Mexicano de 1982 fue actualizado en 2017 para incorporar medidas específicas orientadas a alcanzar las condiciones de resiliencia, representación y demografía necesarias para la recuperación de la especie. El plan contempla como meta una población viable y autosuficiente, con la diversidad genética apropiada, de al menos 320 individuos en Estados Unidos y 200 en México.
En 2026, el Programa Binacional de Recuperación del Lobo Mexicano alcanzó un logro histórico al iniciar la reintroducción de esta especie en los bosques de la Sierra Madre Occidental, en Durango. Después de más de 50 años de ausencia en la región, el lobo mexicano regresó a su área de distribución histórica gracias a la coordinación entre autoridades, comunidades, instituciones académicas y especialistas de México y Estados Unidos. Este acontecimiento representa un paso fundamental para el establecimiento de una nueva población en vida silvestre, iniciando la recuperación del equilibrio ecológico de los ecosistemas forestales en los que esta especie desempeña una función esencial.
A finales de 2026, México iniciará el proyecto “Del conflicto a la coexistencia, salvaguardando corredores de vida silvestre en México para el desarrollo sostenible”, financiado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés) cuyo objetivo es apoyar la conservación de las poblaciones de los grandes carnívoros silvestres de nuestro país incluyendo el oso negro (Ursus americanus), el jaguar (Panthera onca) y el lobo mexicano (Canis lupus baileyi) a través de diversas acciones y promoviendo la coexistencia con el ser humano en diferentes regiones de nuestro país en donde habitan estas especies.
Con estas acciones, México reitera su compromiso de continuar fortaleciendo y articulando sus programas de conservación para la recuperación del lobo mexicano y de otras especies en riesgo, con la participación de propietarios y poseedores de la tierra, comunidades y sectores productivos en actividades de monitoreo biológico, vigilancia comunitaria, restauración y protección del hábitat, promoción de mejores prácticas ganaderas, reconversión productiva y pago por servicios ambientales asociados a la biodiversidad.
FM