Contáctanos

Regional

La flor de pericón, símbolo de sincretismo e ídentidad cultural y religiosa.

Publicado

La flor de pericón o Yahutli, es una flor endémica del sur del País que se emplea como planta medicinal, pero también, se ocupa como planta para protección y rituales.

Sicom Noticias

Esta pequeña flor amarilla toma protagonismo a finales del mes de septiembre que es cuando está en su punto de floración y se vende al por mayor en varios lugares del sur de Morelos, Puebla y Guerrero.

Esta flor se ocupaba desde la época prehispánica por los mexicas como ofrenda a la deidad Xilonen, Diosa mexica del maíz tierno y la fertilidad. Pero a la llegada de los españoles, se dieron cuenta de que empleaban esta flor como protección y agradecimiento y la fusionaron con las festividades de San Miguel Arcángel. Ahí nació ese sincretismo que fusionó (como varias tradiciones) lo prehispánico con lo novo hispano.

Según las religiones judía, islámica y cristiana, San Miguel Arcángel es el jefe de los ejércitos de Dios y es considerado el protector de la iglesia.

Basados en esas creencias religiosas, los feligreses usan la flor de pericón para proteger sus hogares, coches y cosechas. Ya que, en la noche del 28 de septiembre, se tiene la creencia de que se suelta el diablo y San Miguel lo persigue después de haber sido expulsado del cielo, en esa persecución, el diablo a su paso deja estragos por donde pasa y es por eso, que se usa esa flor en símbolo de protección.

En la concepción prehispánica, usaban la flor de pericón o yahutli para formar una rosa de los vientos que indicaban los cuatro puntos cardinales del universo, y se ofrendaban poniéndolas en las cosechas de milpa que ya empezaban a dar sus primeros elotes, esto en símbolo de agradecimiento a la madre tierra y a la deidad Xilonen, diosa del maíz, por la cosecha lograda.

Sin dejar de lado las propiedades medicinales que tiene esta planta, que es parte de la rica y extensa herbolaria mexicana. La flor de pericón hoy día, es símbolo vivo de la fusión de culturas y acepciones religiosas entre el México antiguo y el México colonizado, sincretismo vivo que nos da Identidad y cultura a varias regiones del País.