Nacido en 1948, el maestro Corro Ojeda fue autor de diversos libros sobre la historia, leyendas y personajes ilustres de Acatlán
Brisselda Sarabia
Este 17 de abril, Acatlán perdió a uno de sus más grandes conocedores y defensores de la historia local: el maestro e historiador Daniel Corro Ojeda, quien dedicó gran parte de su vida a investigar, documentar y compartir el pasado de la Mixteca poblana, especialmente de su querido Acatlán.
Nacido en 1948, el maestro Corro Ojeda fue autor de diversos libros sobre la historia, leyendas y personajes ilustres de Acatlán, y tenía en mente la publicación de un nuevo libro que, sin duda, habría sumado a su invaluable legado.
Durante 36 años impartió clases en el Centro Escolar “Presidente Licenciado Benito Juárez”, una de las instituciones educativas más emblemáticas de la región. Inició su carrera docente a los 20 años y, cuando se fundó el bachillerato del Centro Escolar, impartió clases de Física y Química. Se jubiló en 2004, dejando una huella imborrable entre generaciones de estudiantes.
La vocación docente la heredó de su padre, Daniel Corro Arenas, también maestro y apasionado investigador de la historia acateca. Fue él quien inició la labor de rescatar el pasado del municipio y su relación con otras comunidades. Uno de sus grandes anhelos fue siempre el reconocimiento del Coronel Joaquín Osorio, héroe local que participó en varias batallas en la región. Insistentemente solicitaba que se le colocara de nuevo una placa en su honor en el monumento ubicado en la explanada de la presidencia municipal.
Daniel Corro Ojeda relató en diversas ocasiones que su bisabuelo, Doroteo Corro, participó junto al Coronel Osorio en la histórica Batalla del 5 de mayo, un hecho que marcó profundamente su identidad familiar y profesional.
Su colaboración constante con esta reportera fue clave para preservar y difundir la memoria histórica de Acatlán. Siempre dispuesto a compartir información, documentos y relatos, el maestro Corro Ojeda fue un puente entre el pasado y el presente del municipio.
Tras darse a conocer su fallecimiento, redes sociales se llenaron de mensajes de condolencia y reconocimiento por parte de ciudadanos, presidentes municipales, funcionarios, instituciones educativas y medios de comunicación.
Con su partida, Acatlán pierde no solo a un historiador, sino a un pilar de la identidad local, un hombre que hizo de la memoria histórica su vocación de vida.