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Internacional

Geovanni Beristain, el poblano que abrió la primera tortillería de maíz 100% mexicano en Japón

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  • En entrevista, el emprendedor poblano narró su experiencia luego de abrir Molino Campo Noble en la isla nipona.

 

Carmen González

Más de 11 mil kilómetros separan a México de Japón, pero ese no fue impedimento para que el sabor del maíz mexicano cruzara fronteras.

Geovanni Beristain Hernández, un emprendedor poblano, logró lo impensable: abrir la primera tortillería que elabora productos de maíz 100% mexicano en tierras niponas.

En entrevista, comentó que este proyecto nació del amor y orgullo por sus raíces, así como de la nostalgia por el sabor de la cocina tradicional mexicana que surgió estando lejos de casa.

“La idea surgió caminando por las calles de Tokio buscando taquerías como buen mexicano y descubrí que no había tortillas 100% de maíz. Entonces pensé: si no la hay, pues vamos a hacerla”, dijo.

En ese entonces, Geovanni y su esposa ya preparaban tortillas a mano para familiares y amigos que disfrutan el sabor de México. Lo que nunca imaginaron, es que esas pequeñas reuniones, se convertirían en un negocio que hoy conquista paladares japoneses.

Y aunque suena fácil, el proceso no lo fue, Geovanni se enfrentó a las políticas empresariales de dicho país y admite que uno de los más grandes retos que enfrentó, fue el idioma.

“Emprender en el extranjero es complejo porque las regulaciones son completamente diferentes, pero yo creo que el punto principal es el idioma, porque el idioma japonés es uno de los más complejos. La ventaja que tuve es que mi esposa japonesa que también es mi socia me ha apoyado en el proceso”.

En 2019, la pareja puso manos a la obra y años después con el apoyo de otros socios, nació Molino Campo Noble, una empresa que actualmente produce más de 200 mil tortillas al mes y surte a más de 65 restaurantes en Japón.

Su meta próxima meta es introducir sus productos a las principales cadenas de supermercados asiáticos para seguir compartiendo “un pedacito de México” con el mundo.

Su caso de éxito es un parteaguas para las y los emprendedores nacionales, a quienes motiva diciéndoles que nunca dejen de soñar en grande.

 

La tortilla que une a México y Japón

De acuerdo con el poblano, Molino Campo Noble no es solo un negocio. También se ha convertido en un puente cultural entre la gastronomía mexicana y la japonesa.

El uso de maíz nativo nixtamalizado 100% mexicano ha logrado que la tortilla se posicione como un producto de gran valor en el extranjero, reinterpretando su valor y sabor.

“Las tortillas 100% de maíz aquí no existían y al probar la tortilla auténtica, todos los que la probaban se asombraban diciendo que estaba deliciosa”

Los colores de las tortillas derivado de las semillas en rojo, azul, amarillo y hasta negro, también sorprendieron a las y los japoneses.

Gracias a su empresa, los sabores tradicionales se mezclan con ingredientes japoneses, dando vida a platillos innovadores que celebran la fusión entre ambas culturas.

A esto se suma la importante colaboración de trabajadores de diferentes nacionalidades en Molino Campo Noble, entre mexicanos, japoneses, indonesios y filipinos, que representan la esencia de la empresa.

 

Del campo mexicano al corazón de Asia

Más allá del éxito comercial, Geovanni entiende la importancia de incluir en el proyecto al sector productivo mexicano, quienes son la base de la alimentación del país.

Con la llegada de Molino Campo Noble a Japón, busca honrar y proteger el maíz nativo, trabajando de la mano con pequeños productores mexicanos. Y es que la elaboración de las tortillas no sería posible sin el maíz criollo de agricultores de Morelos y Estado de México, con quienes trabaja actualmente.

Para el año 2026, planea integrar a productores de Puebla y Tlaxcala con el objetivo de impulsar el comercio justo y sostenible que beneficie a todas las personas que conforman esta cadena productiva.

El empresario poblano está convencido de que el futuro del país está en el campo y que se debe voltear a ver a nuestros productores, valorar su trabajo y apostar por lo hecho en México.

De esta manera, se puede preservar las semillas y protegerlas de los transgénicos que llegan a afectar la producción local.

Con su visión y compromiso, Geovanni Beristain y la familia de Molino Campo Noble demuestra que emprender también puede ser un acto de orgullo y de amor por México, su tierra y su gente.

 

 

 

GH