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Frijoles negros ishiche del Soconusco: un sabor que guarda tradición

Publicado

SICOM Noticias

México posee una gran riqueza gastronómica que se expresa en sus ingredientes, recetas y tradiciones. En Chiapas, uno de esos tesoros culinarios es el frijol ishiche, una variedad criolla de frijol negro (Phaseolus vulgaris) que forma parte de la riqueza agrícola y alimentaria de la región del Soconusco.

En la cocina tradicional chiapaneca, el frijol protagoniza preparaciones que acompañan reuniones familiares, celebraciones y momentos significativos para las comunidades.

De acuerdo con el creador de esta receta, Osbaldo Berlín Huet Hernández, el guiso tiene su origen en la parte media-alta del Soconusco. Y se elabora con un frijol de tamaño grande y sabor ligeramente terroso, cuya producción es limitada y muy apreciada por quienes conocen esta variedad.

De ahí la importancia de reconocer y consumir variedades tradicionales como el ishiche, que contribuye a mantener viva la diversidad de nuestros alimentos./cms/uploads/image/file/1114373/Frijoles_negros_ishiche_del_Soconusco_2.jpg

Y desde la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA) valoramos el trabajo de las comunidades que conservan estas semillas y transmiten sus conocimientos agrícolas de generación en generación.

Te invitamos a preparar esta receta de frijoles negros ishiche del Soconusco, que reúne ingredientes emblemáticos de la cocina mexicana: frijol, maíz y chile.

Frijoles negros ishiche del Soconusco

Rendimiento: 4 porciones

Ingredientes

  • 500 gramos de frijol ishiche (frijol negro)
  • 200 gramos de masa de maíz
  • 250 gramos de costilla de cerdo
  • 1 cebolla blanca mediana
  • 3 dientes de ajo
  • 1 rama grande de epazote
  • 4 cucharadas de manteca de cerdo
  • 1 taza de agua, si se requiere ajustar la consistencia
  • Sal al gusto
  • Chile verde al gusto, para acompañar

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Preparación

  • La noche anterior, remoja los frijoles en agua. A la mañana siguiente, escúrrelos y enjuágalos.
  • Colócalos en una olla de barro o de presión con suficiente agua. Agrega media cebolla, un diente de ajo y la rama de epazote. Cocina hasta que estén suaves; el tiempo dependerá del método de cocción y de la variedad del frijol.
  • En una sartén, calienta un poco de manteca y sofríe las costillas de cerdo. Incorpora la otra mitad de la cebolla picada y los dos dientes de ajo restantes. Cocina hasta que la carne esté bien cocida.
  • Agrega las costillas guisadas a la olla de frijoles y mezcla para integrar los sabores.
  • Forma pequeñas bolitas de masa, aproximadamente del tamaño de una canica, e incorpóralas al guiso. Deja cocinar a fuego bajo hasta que estén cocidas.
  • Si la preparación queda demasiado espesa, añade poco a poco la taza de agua hasta obtener la consistencia deseada. Ajusta la sal al gusto.
  • Sirve caliente y acompaña con chile verde al gusto.

El resultado es un platillo reconfortante en el que la sencillez de sus ingredientes se encuentra con la riqueza de una tradición regional.

Cada cucharada cuenta una historia: la de las semillas que se conservan, los conocimientos que pasan de una generación a otra y las comunidades que mantienen viva la cocina de sus territorios.

Recuerda que consumir productos tradicionales también es una forma de reconocer la diversidad del campo mexicano y a quienes la cultivan y preservan.

 

 

FM