Se
llevaron a cabo celebraciones religiosas así como culturales y artísticas.
Benito
Sánchez
Este fin de semana en Chignahuapan miles de feligreses se dieron cita en los festejos religiosos dedicados a la Inmaculada Concepción, celebración que tiene su origen desde 1972 cuando se concluyó la construcción de la basílica menor ubicada en este municipio, pero que fue adoptada de las tradiciones propias de la fe católica conmemorando uno de los dogmas de la virgen María.
Héctor Juárez Tapia, párroco de
Chignahuapan, indicó que las actividades se desarrollaron del 6 al 8 de
diciembre, en el interior y frente a la Basílica de la Inmaculada Concepción, se oficiaron
ceremonias eucarísticas, se representaron puestas en escena y acudieron
cantantes regionales interpretando diversas melodías para los cerca de 25 mil
asistentes que se dieron cita durante los tres días de festejo.
Se llevó a cabo la
presentación de una puesta en escena organizada por el Instituto Sor Juana Inés
de la Cruz, donde 100 personas participaron entre actores, productores y
personal de staff, en la obra llamada
“María Madre de Vida y Amor”, se abordó la importancia de la vida bajo una
reflexión sobre las consecuencias de la violencia en la sociedad.
Además, 12 números
artísticos fueron los que se presentaron
durante el denominado evento cultural
“Música, Danza y Canto”, destacó la
participación del Coro Infantil de
Chignahuapan, conformado por cerca de 30 niños a cargo de Sara Prado.
Finalmente, se contó con la
presencia del Arzobispo de Tulancingo, Domingo
Díaz Martínez.