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Cada vacuna comienza con una pregunta: ¿cómo proteger la vida frente a una enfermedad? En el caso de la salud animal, encontrar la respuesta requiere ciencia, investigación y el trabajo especializado de profesionales que, desde los laboratorios, contribuyen a prevenir enfermedades y proteger la producción pecuaria.
En el marco del Día Mundial del Farmacéutico, que es conmemorado este 25 de septiembre con el tema “Empoderar a los farmacéuticos para un futuro más saludable”, se reconoce la contribución de quienes participan en el desarrollo, producción y uso responsable de medicamentos y productos farmacéuticos.
En México, esta labor también tiene una dimensión veterinaria. Desde hace cinco décadas, la Productora Nacional de Biológicos Veterinarios (Pronabive), organismo de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA), desarrolla productos destinados a prevenir, controlar y erradicar enfermedades que representan un riesgo para la sanidad animal y la producción pecuaria.
“Es el laboratorio de México para nuestros pueblos hermanos”, señala el médico veterinario zootecnista Raúl Vilchis Pardo, director Comercial de Pronabive, al hablar del papel que desempeña esta institución dentro y fuera del país.
Cinco décadas de conocimiento
La historia de Pronabive comenzó en 1976, ante un brote de encefalitis equina venezolana. En aquel momento, México no contaba con laboratorios especializados para producir la vacuna, por lo que fue necesario importarla desde Estados Unidos.
Aquella emergencia evidenció la importancia de contar con capacidades científicas y productivas propias y dio origen a una institución que, cinco décadas después, se mantiene vinculada a la protección de la sanidad animal.
Actualmente, Pronabive produce y comercializa productos químicos, biológicos, farmacéuticos y reactivos para atender distintas necesidades sanitarias. Entre sus productos se encuentran vacunas contra brucelosis, la enfermedad hemorrágica viral de los conejos, la encefalitis equina venezolana y la encefalitis equina del oeste, además de reactivos para la detección de tuberculosis y brucelosis.
Sus principales usuarios son los Comités Estatales de Fomento y Protección Pecuaria, universidades, centros de investigación, organismos del sector salud e instituciones internacionales.
Pero, ¿qué hay detrás de una vacuna veterinaria?
Vilchis Pardo explica que todo comienza con la identificación de una enfermedad que representa un riesgo sanitario para México. A partir de ahí, se establece un método científico para determinar la manera de desarrollar un producto capaz de controlar y, eventualmente, contribuir a la erradicación de la enfermedad.
Es un proceso técnico y científico que involucra especialistas y procedimientos estandarizados, bajo criterios reconocidos internacionalmente.
Así, el trabajo que ocurre dentro de un laboratorio puede tener efectos que van mucho más allá de sus instalaciones: proteger animales, mantener la producción de alimentos y contribuir a la economía de las familias que dependen del sector pecuario.
Uno de los ejemplos más claros es la influenza aviar. De acuerdo con la Unión Nacional de Avicultores (UNA), el 55.5% de la proteína animal que consume diariamente la población mexicana proviene de la avicultura. Por ello, una enfermedad que afecte la producción de pollo y huevo representaría un riesgo directo para el abasto alimentario nacional.
En ese sentido, Pronabive trabaja de manera coordinada con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) para prevenir y controlar riesgos sanitarios.
La experiencia frente a la influenza aviar H7N3 es un ejemplo. Ante un brote registrado en los Altos de Jalisco, Pronabive contribuyó mediante la producción de la vacuna utilizada como parte de la estrategia para enfrentar la emergencia.
El conocimiento que se construye entre generaciones
Para el director Comercial de Pronabive, detrás de los avances en materia zoosanitaria existe también una historia de esfuerzo de generaciones de médicas y médicos veterinarios, especialistas que han dedicado su conocimiento a proteger la salud animal.
“México es un referente a nivel internacional para la producción de vacunas”, destaca, al señalar que los productos de la institución también llegan a países de Centroamérica, donde contribuyen a fortalecer la sanidad pecuaria regional.
En el Día Mundial del Farmacéutico, la experiencia de Pronabive permite mirar hacia una dimensión menos visible de la labor farmacéutica: la que ocurre detrás de los procesos de investigación, desarrollo y producción de biológicos que ayudan a prevenir enfermedades y proteger la salud animal.
Porque la ciencia que se desarrolla en un laboratorio también llega al campo, a las granjas y a las comunidades. Y al cuidar la salud de los animales, también se protege la alimentación, la economía y el bienestar de las familias.
FM