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Candy Candy cumple 50 años: la niña de los moños rojos que nunca dejó de crecer con nosotros

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SICOM Noticias 

Medio siglo después de su llegada a la televisión, Candy sigue habitando un lugar muy particular en la memoria de varias generaciones. Su historia nació en el manga, conquistó al público latinoamericano a través del anime y terminó atrapada en una disputa de derechos que, hasta hoy, dificulta su regreso oficial a las pantallas.

Hay personajes que uno recuerda y hay personajes que, de alguna manera, parecen haber crecido con uno.

Candy White pertenece a la segunda categoría.

La niña rubia de pecas, vestidos, moños rojos y sonrisa obstinada apareció primero en las páginas de la revista japonesa Nakayoshi en 1975. La historia fue escrita por Kyōko Mizuki —seudónimo de Keiko Nagita— y dibujada por Yumiko Igarashi. Un año después, el 1 de octubre de 1976, llegó la adaptación televisiva producida por Toei Animation.

El anime tuvo 115 episodios y permaneció en emisión en Japón hasta 1979.

Por eso, cuando se habla del aniversario número 50 de Candy Candy en 2026, en realidad se está hablando de medio siglo del anime. El manga, por su parte, celebró sus cinco décadas en 2025.

Una protagonista que no necesitaba ser una princesa

La historia de Candy tenía elementos que hoy pueden parecer clásicos, pero que fueron decisivos para conectar con el público.

 

Candy es huérfana y crece en el Hogar de Pony. Su vida cambia cuando entra en contacto con una familia de posición privilegiada y comienza a enfrentarse con diferencias sociales, pérdidas, amistades, separaciones y amores imposibles.

 

Pero Candy no era solamente una protagonista romántica.

 

A lo largo de la historia estudia, trabaja, toma decisiones y busca su propio camino. La enfermería se convierte en una parte importante de su vida, mientras que las tragedias y decepciones que enfrenta van modificando su manera de entender el mundo.

 

Esa combinación de romance, melodrama, aventura y crecimiento personal ayudó a que Candy Candy trascendiera el público juvenil para convertirse en un fenómeno familiar.

 

La obra también contribuyó a la expansión internacional del shōjo, género de manga dirigido principalmente a lectoras jóvenes. Su adaptación televisiva fue especialmente importante en mercados europeos y latinoamericanos.

 

Candy llegó a Latinoamérica y se quedó

 

En México, la serie pasó por distintas etapas de transmisión. Fue emitida originalmente por Canal 13 de Imevisión y posteriormente por TV Azteca. Décadas después volvió a aparecer en televisión abierta, entre otras emisiones, a través de Cadena Tres y posteriormente Imagen Televisión.

 

Ese recorrido ayuda a explicar por qué la memoria de Candy permanece tan viva en la región.

 

La serie llegó a hogares donde quizá nadie sabía qué era un manga, qué significaba shōjo o siquiera que aquella historia había nacido en Japón. Para muchos espectadores simplemente era “la serie de Candy”.

 

La sentencia del 25 de octubre de 2001 estableció que los guiones originales escritos por Mizuki constituían la obra original sobre la cual se había elaborado el manga. Al mismo tiempo, Igarashi tenía derechos sobre su trabajo gráfico. Debido a esa relación entre la obra original y la obra derivada, la explotación de determinados elementos del manga no podía realizarse unilateralmente: los derechos de ambas creadoras coexistían.

 

En términos sencillos, el problema es que Candy Candy no quedó jurídicamente concentrada en una sola persona.

 

Por eso Candy no tuvo el regreso que muchos esperaban

 

Y entonces apareció una Candy adulta

 

La historia tampoco terminó exactamente donde lo hizo el anime.

 

En 2010, Kyōko Mizuki publicó Candy Candy: Final Story, una nueva versión literaria de la historia que incorpora elementos posteriores y presenta a Candy desde una perspectiva distinta.

 

La publicación volvió a despertar una pregunta que probablemente nunca desaparecerá entre los seguidores:

¿Con quién terminó Candy?

 

Y mientras alguien todavía recuerde su nombre, Candy seguirá creciendo con nosotros.

CM