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Internacional

Boris Johnson se aferra al cargo ante amenaza de moción de censura interna

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El primer ministro, cuyo futuro político parecía al borde del abismo desde hace días, se negó sin embargo a contestar a insistentes preguntas sobre si dimitiría de demostrarse que infringió las reglas anticovid

AFP por Anna CUENCA

Londres, Reino Unido.- El primer ministro Boris Johnson, que la víspera parecía tener las horas contadas ante la ira causada en su Partido Conservador por las fiestas durante el confinamiento, resurgía el jueves, paradójicamente rescatado por la defección de un diputado y pese a acusaciones de intimidación.

En un culebrón político que no deja de crecer, el joven diputado conservador William Wragg, de 34 años, vicepresidente del poderoso Comité 1922, encargado de la gestión del grupo parlamentario y como tal del lanzamiento de una eventual moción de censura interna, denunció el jueves una campaña de intimidación y “chantaje” contra los rebeldes por parte de “miembros del personal” de Downing Street.

Pero durante una visita a un centro médico en Taunton, en el suroeste de Inglaterra, Johnson dijo “no ver ninguna prueba que apoye esas acusaciones”.

El primer ministro, cuyo futuro político parecía al borde del abismo desde hace días, se negó sin embargo a contestar a insistentes preguntas sobre si dimitiría de demostrarse que infringió las reglas anticovid o cómo enfrentaría un eventual intento de arrebartarle el liderazgo, que parecía calmarse por momentos tras la agitadísima sesión parlamentaria del miércoles.

Ese día hubo hasta cinco llamados a su dimisión y el conservador Christian Wakeford se levantó de la bancada del gobierno y cruzó la Cámara de los Comunes para ir a sentarse con la oposición laborista.

“Usted y el Partido Conservador en su conjunto han demostrado ser incapaces de ofrecer el liderazgo y el gobierno que este país se merece”, denunció este diputado de 37 años, uno de los jóvenes conservadores elegidos en 2019 en circunscripciones del desindustrializado norte de Inglaterra, bastiones tradicionales del Partido Laborista pero se vieron seducidas por la promesa de Johnson de realizar el Brexit.

Como él, muchos de estos se sitúan entre los conservadores más críticos con la actitud de su líder, que escribieron cartas al Comité 1922 pidiendo actuar para expulsarlo de las riendas del partido y por lo tanto de Downing Street.

Pero para ello se necesitan al menos 54 cartas, el 15 % de los 360 diputados de la mayoría gubernamental, y aunque su número se mantiene en secreto hasta que se alcanza ese umbral, la rebelión parecía enfriada el jueves precisamente por el movimiento del tránsfuga.

PENSÁRSELO DOS VECES

En un momento en que los sondeos dan una inusual ventaja de más de 10 puntos a los laboristas, su defección recordó a algunos conservadores dispuestos a su controvertido primer ministro lo mucho que está en juego.

“El primer ministro probablemente agradezca a Christian lo que hizo, porque ha hecho que mucha gente se lo piense de nuevo, que se lo piense dos veces”, explicó el jueves el diputado Andrew Percy a la emisora Radio 4 de la BBC. 

“Ha hecho que la gente esté un poco más relajada, ha calmado los nervios”, aseguró. “Creo que la gente ha reconocido que en realidad este constante mirarse el ombligo y el debate interno sólo beneficia a nuestros adversarios políticos”, subrayó.

Según algunos medios, parte de los rebeldes habrían incluso retirado sus cartas ya presentadas el Comité 1922.

Sus detractores acusan a Johnson de mentir al parlamento sobre lo que sabía en relación con las numerosas fiestas, por lo general con fuerte consumo de bebidas alcohólicas, celebradas por el personal de Downing Street, donde se encuentran sus oficinas y su residencia oficial, durante los confinamientos contra el covid-19 impuestos en los últimos años y que prohibían este tipo de eventos.

Aunque la semana pasada pidió disculpas por la imagen que esto pudo haber dado en un momento en que los 67 millones de británicos no podían ver a sus familiares y amigos, y en algunos siquiera pudieron despedirse de sus fallecidos, el primer ministro negó haber infringido ninguna norma.

Pidió a todos esperar a las conclusiones de una investigación interna encargada a una alta funcionaria, Sue Gray, que podría darlas a conocerse la próxima semana. 

Y el miércoles se defendió de forma muy combativa en un puesto que espera conservar hasta las próximas legislativas, previstas en 2024. 

Intentando recuperar la iniciativa política, también anunció el levantamiento a partir de la próximas semana de las restricciones impuestas en Inglaterra en diciembre contra la variante ómicron del coronavirus -cuya ola parece remitir- incluido el teletrabajo, las mascarillas en interiores y los pasaportes sanitarios para eventos multitudinarios.

acc/mb

© Agence France-Presse