Ya sea en auto, en moto o a pie, las y los ciudadanos maniobran a diario para transitar por ese lugar, debido a la suspensión del adoquinamiento desde hace prácticamente 5 meses.
Andrea Casco
Para cruzar la calle 8 Poniente, las personas deben hacer gala de verdadera destreza, debido a las pésimas condiciones en las que se encuentra la vialidad.
Ya sea en auto, en moto o a pie, las y los ciudadanos maniobran a diario para transitar por ese lugar, debido a la suspensión del adoquinamiento desde hace prácticamente 5 meses.
El adoquín levantado terminó arrumbado en piletas, y algunas piezas se convirtieron en escombro que impide a las y los transeúntes pasar.
La situación es delicada para las y los comerciantes quienes aseguran que la calle redujo notablemente su movilidad y en consecuencia sus ventas bajaron.