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No todos los aniversarios se celebran con fiesta, algunos se recuerdan con un nudo en la garganta y una sonrisa que aparece sin querer. Rui Torres, aquel joven que desde la pantalla de Disney Channel invitaba a millones de niños a “¡al ataque!”, hoy sería un adulto de 48 años, pero en realidad nunca dejó de estar presente: vive en cada manualidad improvisada, en cada cartón convertido en castillo y en cada crayón que se transforma en herramienta de confianza.
Su historia es breve y luminosa. Rutilio Torres Malecón nació en México y, casi sin proponérselo, se convirtió en el rostro de Art Attack para América Latina, pues no era un actor interpretando un papel, él era un creador genuino que transmitía la idea de que el arte podía surgir de lo cotidiano, fue esa chispa conectó con una generación que aprendió que la creatividad no dependía de materiales caros, sino de la imaginación.
La vida, sin embargo, le puso pruebas durísimas, la pérdida de su hija en 2006 marcó un antes y un después, dos años más tarde, Rui falleció a los 31 años, dejando preguntas sin respuesta y un vacío enorme. Su partida fue silenciosa, pero su legado ruidoso: basta con abrir YouTube y encontrar episodios que siguen enseñando a transformar lo simple en extraordinario.
Hoy, cuando alguien recuerda a Rui Torres, no lo hace solo como conductor de un programa infantil, lo recuerda como el maestro accidental que enseñó a confiar en la propia creatividad.
Su voz sigue resonando: “No necesitas ser un experto para ser un gran artista” y en esa frase, quizá, se resume la razón por la que tantos adultos aún lo llevan consigo.
EZ