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Los Juegos | Armenta, jefe político

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SICOM Opina Con… Álvaro Ramírez Velasco

Una base social que ha sido forjada a través de 35 años de caminar el estado de Puebla, desde los surcos y las veredas, lo mismo que en las comunidades y colonias urbanas, llevaron a Alejandro Armenta a convertirse en el gobernador con mayor legitimidad y más votado proporcionalmente de la historia poblana; esa fuerza no la heredó ni se la debe a nadie.

La noche del domingo 2 de junio de 2024, las cifras reportaron una contundencia inédita en la democracia poblana: recibió casi dos millones de votos, 59.53 por ciento de todos los emitidos.

Suponer, como han escrito algunos, que en la elección de 2027 meterán mano en la designación de candidaturas otros personajes o liderazgos, es suponer mal.

Si hay algunas postulaciones se dan con base en acuerdos, será porque así convienen como un movimiento estratégico.

Por su fuerza, su presencia constante en territorio y el bono democrático que conserva, el jefe político de Puebla es Alejandro Armenta y nadie más.

La sintonía, respeto e institucionalidad con y hacia la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo también se reflejará en acuerdos que conoceremos pronto.
Como en los temas de seguridad, proyecto social y económico, en lo electoral también la Presidenta y el gobernador comparten ruta.

Ganar con contundencia la Cámara de Diputados -16 de los 300 distritos electorales federales tienen asiento en Puebla-, el Congreso del estado y la mayoría de los ayuntamientos, es tarea que construyen en conjunto.

En 2024, cuando se dio la elección concurrente a la Presidencia y la gubernatura, ella a nivel nacional y él en el estado tuvieron que caminar en la campaña con algunos candidatos y candidatas que no fueron seleccionados enteramente por ellos.

A la hoy presidenta le dejaron varios abanderados impuestos, principalmente a gubernaturas.
Algo similar ocurrió en Puebla, en donde grupos de poder sembraron algunas candidaturas.
Hoy es distinto. Desde Palacio Nacional la definición ha sido contundente.

Lo mismo ocurrirá en Puebla. La selección de candidatos pasará inexorablemente por el gobernador, como el jefe político del estado.
En ese sentido, Alejandro Armenta ha sabido ir tejiendo acuerdos y ha ido revisando perfiles que garanticen el triunfo, pero eso no significa ceder espacios por cuotas de poder y mucho menos por presiones.

A la par de las reglas del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), la preparación de la elección intermedia lleva su sello y su experiencia.

Nadie en Puebla puede aspirar al triunfo, sin la base social de Armenta.

 

 

 

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