Cultura
Tradición y sabor en el Callejón del Beso, un rincón emblemático de Tochimilco
SICOM Tochimilco
Tochimilco, Puebla.— La tradición panadera continúa viva en la cabecera municipal de Tochimilco, donde familias enteras han preservado por generaciones el oficio de elaborar pan, una actividad que cobra especial relevancia durante la temporada de Día de Muertos.
En el histórico Callejón del Beso, el aroma del pan recién horneado forma parte de una tradición que une a las familias y mantiene vigentes los conocimientos heredados de sus antepasados. Durante estas fechas, el trabajo de los panaderos adquiere un significado especial, ya que sus productos forman parte de las ofrendas dedicadas a recibir a los fieles difuntos.
En este emblemático rincón de Tochimilco se concentra una comunidad de panaderos, muchos de ellos unidos por lazos familiares, quienes han encontrado en este oficio una forma de preservar sus raíces y transmitir su legado a las nuevas generaciones.
La familia Martínez Villa destacó la importancia de la unión familiar para mantener viva esta tradición, al señalar que la panadería representa mucho más que una fuente de trabajo: es una herencia que ha pasado de generación en generación.
“Es esa unión la que nos ha permitido mantener vivo este oficio que nos legaron nuestros antepasados. Hornear no es solo nuestro trabajo, es nuestra herencia y la forma en que honramos a quienes nos enseñaron este noble quehacer”, compartieron.
De esta manera, el Callejón del Beso se mantiene como un espacio donde la historia, la identidad y el sabor se encuentran, especialmente durante una de las temporadas más representativas de la cultura mexicana.
A través de sus manos y sus hornos, los panaderos de Tochimilco continúan dando vida a una tradición que forma parte de la memoria colectiva del municipio y que, año con año, contribuye a mantener viva la esencia del Día de Muertos.
CM
