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Celebremos al amaranto, el superalimento que preserva nuestra identidad

Publicado

SICOM Noticias

Antes de que existiera el concepto moderno de “superalimentos”, las grandes civilizaciones mesoamericanas ya veneraban al huauhtli (amaranto). Este cultivo ancestral ha alimentado a generaciones enteras y hoy permanece en el corazón de México a través de sus sabores, tradiciones y saberes del campo.

Cada 15 de octubre, en el marco del Día Nacional del Amaranto —declarado en 2017 durante la XXII Feria de la Cultura Rural en la Universidad Autónoma Chapingo—, reconocemos su trascendencia agrícola, cultural y alimentaria.

De la ofrenda a la mesa: Raíz e historia mexicana

Pueblos como los mexicas, mayas e incas no solo cultivaban el amaranto como base de su dieta, sino que le otorgaban un profundo valor sagrado.

Hoy, ese legado sigue vivo en las tradicionales alegrías —elaboradas con semillas tostadas y miel o piloncillo— y en una enorme variedad de productos contemporáneos: desde cereales, galletas y panqués, hasta pastas, sopas, bebidas, botanas y confitería.

 

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Poder nutricional en cada semilla

Este pseudocereal destaca por su perfil nutrimental único. Tanto sus semillas como sus hojas son totalmente aprovechables en la cocina tradicional y moderna:

  • Proteína de alta calidad: Aporta aminoácidos esenciales para la alimentación diaria.
  • Vitaminas y minerales: Contiene riboflavina y niacina (complejo B), además de minerales clave como calcio y magnesio.
  • 100% Libre de gluten: Por naturaleza no contiene gluten, lo que lo convierte en un aliado ideal para personas celíacas o para quienes buscan diversificar su dieta.

Puebla y Tlaxcala, el corazón de la producción nacional

El amaranto mantiene una presencia estratégica en el campo mexicano. Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (DGSIAP), México registró una producción nacional de 7 mil 061 toneladas, con un valor económico superior a los 88.8 millones de pesos, durante el ciclo 2025.

Esta producción fue cultivada en 4 mil 094 hectáreas distribuidas en seis entidades: Puebla, Tlaxcala, Estado de México, Ciudad de México, Oaxaca y Morelos.

En 2025:

  • Puebla: 4 mil 80 toneladas
  • Tlaxcala: 2 mil 292 toneladas.

En conjunto, ambas entidades produjeron 6 mil 372 toneladas, equivalentes a 90.2 por ciento de la producción nacional.

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Resiliencia ante el cambio climático

Más allá de su valor gastronómico, el amaranto destaca por su capacidad de adaptación agrícola. En comparación con cereales tradicionales como el trigo o la cebada, requiere menores volúmenes de agua de acuerdo con las condiciones del terreno. Esta resistencia lo convierte en un cultivo estratégico y sustentable para regiones donde la disponibilidad hídrica representa un reto.

Por estas razones, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural trabaja activamente para fortalecer su producción, impulsar sus procesos de transformación, resguardar su herencia cultural y generar bienestar y soberanía alimentaria en nuestras comunidades rurales.

 

 

FM