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Maíz Olotón de Oaxaca abre una oportunidad para reducir el uso de fertilizantes

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SICOM Noticias

Entre las numerosas razas nativas de maíz que existen en México, destaca una que ha llamado especialmente la atención de la ciencia: el maíz Olotón, originario de la Sierra Mixe de Oaxaca.

¿La razón? Desarrolla raíces aéreas que producen una sustancia gelatinosa, especialmente cuando existe suficiente humedad, donde viven microorganismos capaces de realizar procesos que podrían ayudar a la planta a obtener parte de los nutrientes que necesita para crecer. Eso es precisamente lo que hace particularmente interesante al maíz Olotón.

En el mucílago de sus raíces aéreas se desarrolla una comunidad de microorganismos, entre ellos bacterias conocidas como diazótrofos, que tienen la capacidad de fijar nitrógeno.

Las plantas necesitan nutrientes y uno de los más importantes es el nitrógeno. En la agricultura convencional, buena parte de este elemento se proporciona mediante fertilizantes químicos. Por ello, este fenómeno abre la posibilidad de aprender de la naturaleza para reducir la dependencia de fertilizantes nitrogenados.

De acuerdo con publicaciones científicas recientes —de la Universidad de California en Davis (UC Davis), la Universidad de Wisconsin-Madison y el Colegio de Postgraduados (Colpos) en México—, esta asociación podría contribuir a cubrir entre 29 y 82 por ciento de la demanda de nitrógeno del maíz Olotón, un dato que ha convertido a esta raza nativa en un importante objeto de estudio científico.

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Del maíz nativo al laboratorio

Con esta visión, el Centro Nacional de Recursos Genéticos (CNRG) del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) desarrolla investigaciones para conocer mejor al maíz Olotón y la relación que mantiene con los microorganismos presentes en sus raíces aéreas.

El trabajo encabezado por el especialista del CNRG, José Luis Aguirre Noyola busca identificar, desde una perspectiva genómica, cuáles son las bases genéticas y bioquímicas que permiten esta interacción.

En el laboratorio se estudia, entre otras características, su capacidad para producir sustancias que ayudan a las plantas a aprovechar nutrientes.También se analiza la producción de sustancias relacionadas con el crecimiento vegetal y contempla la posibilidad de identificar microorganismos que puedan actuar como antagonistas de hongos que afectan al maíz, entre ellos especies del género Fusarium.

Uno de los aspectos más prometedores de esta investigación está en determinar si los microorganismos identificados en el Olotón pueden aprovecharse más allá de esta raza nativa.

El objetivo de largo alcance es generar conocimiento que permita desarrollar bioinoculantes, productos elaborados a partir de microorganismos seleccionados que puedan favorecer la nutrición, el crecimiento o la salud de las plantas.

De confirmarse su eficacia y seguridad, este tipo de herramientas podría contribuir a disminuir la dependencia de fertilizantes químicos en determinados sistemas de producción.

Ahora ya lo sabes, la historia del Olotón muestra por qué conservar la diversidad genética del maíz es tan importante. Por ello, conservar los recursos genéticos significa también mantener abiertas las posibilidades de innovación para el campo mexicano.

 

 

FM