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Cada 21 de septiembre México se pinta de amarillo. Girasoles, rosas, tulipanes y margaritas amarillas adornan las florerías e inundan las redes sociales. Esta es una costumbre popular muy reciente, que surgió a partir de una serie de televisión argentina de 2004, particularmente entre las y los jóvenes de varios países de Latinoamérica para quienes regalar flores amarillas se ha convertido en símbolo de ilusión y amor.
En esta fecha inicia la primavera en el hemisferio sur y en México es el cierre del verano y la bienvenida al otoño. Así que en este fin de un ciclo y nuevo comienzo se abre la oportunidad de hacer un natural y colorido obsequio a nuestra persona favorita.
Y esto nos encanta, porque el amarillo tiene una carga simbólica universal ligada al sol que nos reconforta y transmite gratas emociones, como:
- Alegría y optimismo: vitalidad y buen ánimo.
- Amistad sincera: no es solo romance, es camaradería.
- Energía y renovación: dinamismo para empezar algo.
- Nuevos comienzos: cerrar ciclos y abrir oportunidades.
Y lo mejor es que no hay una flor obligatoria, ya que cada una dice algo distinto, por ejemplo:
- Girasoles: grandes y mirando al sol; admiración, vitalidad y perseverancia.
- Rosas amarillas: aprecio profundo y buenos deseos.
- Tulipanes amarillos: optimismo y elegancia.
- Margaritas amarillas: silvestres y amigables, frescura natural y alegría cotidiana.
Pero hay otras flores especiales para los mexicanos, que son amarillas y además ¡se comen! Así que si vamos a regalar amarillo, que sea con sabor a México. Estas son nativas o producidas aquí y florecen justo en septiembre:
- Cempasúchil (Tagetes erecta): Originaria de México, se siembra el 24 de junio, día de San Juan, para estar lista en otoño. Sus pétalos son comestibles y tienen un sabor dulce con toque amargo.
- Flor de calabaza (ayoxochitl): Esta es la amarilla de la milpa, cultivada desde hace 10 mil años junto al maíz y frijol. Es un quelite rico en calcio, fósforo y ácido fólico.
- Pericón y girasol: flores amarillas de campo, que además de adornar también tienen uso medicinal y culinario.
De regalo a ingrediente. Dos ideas rápidas:
Flor de calabaza: Quesadillas con epazote y queso Oaxaca, crema con elote, o rellena de requesón.
Cempasúchil: Crema con pétalos, caldo de pollo, leche evaporada, elotitos y cubos de calabacita. También puede consumirse en pan, helado o té.
Al final, la metáfora es la misma: una flor no florece de la noche a la mañana, necesita cultivo, paciencia y condiciones para crecer sana y fuerte. Así como las relaciones con otras personas y los proyectos de vida que iniciamos, y este día nos da la oportunidad de recordarlo.
FM