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La artista japonesa Yayoi Kusama, una de las figuras más reconocidas del arte contemporáneo, murió a los 97 años en un hospital de Tokio. Su fallecimiento ocurrió el pasado 14 de agosto, aunque su estudio dio a conocer la noticia hasta este jueves 27 de agosto. La causa de muerte no fue informada públicamente.
Nacida en Matsumoto, Japón, en 1929, Kusama comenzó a desarrollar su relación con el arte desde niña. Con el paso de los años construyó un lenguaje visual propio basado en la repetición de formas, los puntos y las redes, elementos que posteriormente se convertirían en algunas de las características más reconocibles de su obra. En 1957 viajó a Estados Unidos y posteriormente se estableció en Nueva York, donde se integró a la escena artística de vanguardia de la década de 1960.
Su trabajo abarcó mucho más que la pintura. Kusama creó esculturas, instalaciones, performances, películas, literatura y poesía, además de desarrollar sus famosas Infinity Mirror Rooms, espacios en los que utilizó espejos, luces y repeticiones para crear la sensación de un entorno interminable. Las calabazas y los lunares también se convirtieron en símbolos recurrentes de su producción artística y ayudaron a llevar su obra a museos y exposiciones alrededor del mundo.
Después de regresar a Japón en 1973, Kusama continuó trabajando de manera constante y mantuvo su producción artística durante décadas. En 2017 abrió el Museo Yayoi Kusama en Tokio, mientras que sus exposiciones llegaron a instituciones internacionales como el MoMA, Tate Modern, Guggenheim y Museo Reina Sofía. Su estudio informó que continuó pintando hasta sus últimos días, dejando detrás una trayectoria que convirtió sus obsesiones visuales y su particular manera de entender el infinito en una de las propuestas más reconocibles del arte contemporáneo.
FM