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El atletismo mexicano encontró un nuevo capítulo en el salto de altura gracias a Erick Portillo, quien en marzo pasado logró una medalla de plata histórica en el Campeonato Mundial bajo techo celebrado en Polonia. Detrás de ese resultado está el trabajo silencioso de su entrenador, Lázaro Paz, pieza clave en el desarrollo del atleta.
Mientras Portillo superaba los 2.30 metros para subir al podio, Paz seguía la competencia a distancia debido a problemas de visado que le impidieron viajar. A pesar de ello, mantuvo comunicación constante con su pupilo, acompañándolo en uno de los momentos más importantes de su carrera.
El entrenador cubano no sólo ha guiado a Erick, sino también a su hermano Jair Portillo, a quienes considera parte de una generación con potencial para competir por medallas en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
El logro de Portillo rompió con años de escasos resultados en pruebas de campo para México, donde históricamente disciplinas como la marcha han concentrado los mayores éxitos. Su medalla se suma a contadas actuaciones destacadas, como la plata olímpica de Ana Guevara en Atenas 2004.
La influencia de la escuela cubana ha sido determinante en este proceso. Paz, quien llegó a México en 2016 como parte de un grupo de entrenadores, ha aplicado un sistema de formación que prioriza la detección temprana de talento y el desarrollo técnico desde edades escolares.
En su trayectoria como entrenador, ha trabajado con figuras del atletismo internacional y reconoce la tradición de Cuba en pruebas como el salto de altura, marcada por el legado del récord mundial de Javier Sotomayor.
A pesar de los avances, Paz identifica retos en el desarrollo deportivo en México, donde muchos atletas interrumpen su formación por factores económicos o académicos. Aun así, confía en el potencial de sus dirigidos para acercarse a la élite mundial.
Además de la plata mundial, Portillo conquistó recientemente el Memorial Irena Szewinska, consolidando su crecimiento competitivo. Como reconocimiento a la labor de su entrenador, le entregó una réplica de la medalla obtenida, en una iniciativa que destaca el papel fundamental de quienes trabajan fuera de los reflectores.
Con la mira puesta en próximas competencias internacionales, incluyendo los Juegos Centroamericanos y del Caribe, la dupla Portillo-Paz busca confirmar que el salto histórico no es un hecho aislado, sino el inicio de una nueva etapa para el atletismo mexicano.
MD