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Este 21 de diciembre a las 09:03 horas (tiempo del centro de México) ocurrió el solsticio de invierno, fenómeno astronómico que marca oficialmente el inicio del invierno en el hemisferio norte, debido a la inclinación del eje terrestre (23.5°) y la posición de la Tierra respecto al Sol.
Durante este evento, el Sol alcanza su punto más bajo en el cielo al mediodía, lo que provoca el día con menos horas de luz solar y la noche más larga del año. A partir de esta fecha, la duración de la luz solar comenzará a aumentar de manera gradual, aunque las temperaturas más frías suelen presentarse semanas después.
En contraste, en el hemisferio sur se registró el solsticio de verano, dando inicio a la estación más cálida del año, con el día más largo y la noche más corta, favoreciendo jornadas con mayor radiación solar.
Efectos en México
En nuestro país, el inicio del invierno se asocia con:
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Descenso de temperaturas, especialmente en el norte, centro y zonas montañosas.
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Mayor frecuencia de frentes fríos y posibles heladas.
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Amaneceres más tardíos y atardeceres más tempranos.
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Incremento en la probabilidad de nieblas y bancos de neblina.
Importancia cultural y científica
Desde la antigüedad, el solsticio ha sido un evento clave para diversas civilizaciones, como los pueblos mesoamericanos, quienes lo utilizaban para marcar ciclos agrícolas y rituales, alineando estructuras arquitectónicas con el movimiento del Sol.
Un dato interesante
Aunque hoy se vive la noche más larga del año, el amanecer más tardío y el atardecer más temprano no ocurren exactamente el mismo día, debido a la órbita elíptica de la Tierra.
Un mismo fenómeno, dos estaciones opuestas: invierno en el norte y verano en el sur, recordándonos el equilibrio dinámico del planeta.
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