Contáctanos

Local

¿Por qué se dobla y no se repica la campana tras el fallecimiento del Papa?

Publicado

En la tradición cristiana, este sonido es considerado un signo de oración por el alma del difunto, un llamado a la comunidad a unirse en duelo y reflexión.

Sicom Noticias

El 21 de abril de 2025, el mundo se despidió del Papa Francisco, quien falleció a los 88 años en el Vaticano, dejando un legado imborrable en la historia de la Iglesia Católica. Tras el anuncio de su muerte, las campanas de las iglesias en todo el mundo comenzaron a sonar en señal de luto. Sin embargo, un detalle peculiar es el tipo de toque que se realiza: el “doblaje” de las campanas, en lugar del “repique” tradicional.

El término “doblar” hace referencia a un toque profundo y solemne de la campana, que simboliza el duelo y el respeto. Esta tradición se ha mantenido durante siglos, especialmente en los funerales de figuras religiosas de gran importancia, como es el caso del Papa. En contraste, el “repique” de las campanas es un sonido más festivo y alegre, utilizado en celebraciones o en momentos de júbilo, como en las fiestas patronales o durante bodas.

El doblar de las campanas tiene una carga simbólica muy profunda. En la tradición cristiana, este sonido es considerado un signo de oración por el alma del difunto, un llamado a la comunidad a unirse en duelo y reflexión. Es una manera de rendir homenaje a la vida de quienes han partido, y al mismo tiempo, es una señal de lamento y tristeza.

El Papa, como líder espiritual de millones de católicos en todo el mundo, tiene un rol único dentro de la Iglesia, y su fallecimiento es un evento de gran trascendencia. Por ello, la Iglesia recurre al “doblar” de las campanas para marcar la solemnidad del momento y ofrecer un homenaje acorde a la magnitud de la pérdida.

El uso del “doblaje” en lugar del “repique” también responde a un respeto ancestral por las costumbres eclesiásticas y la necesidad de subrayar la seriedad de la ocasión. Así, cada campanazo que resuena en los templos no solo señala el final de una era, sino que también invita a los fieles a recordar el legado espiritual de quienes han marcado la historia, como lo hizo el Papa Francisco.