Desde 1934, las mujeres han sido esenciales en las Fuerzas Armadas, y con la creación de la Guardia Nacional, su participación ha ido en aumento.
Juan Pablo Ramírez
El Centro Regional Alterno de Adiestramiento Número 3, ubicado en la Vigésimoquinta Zona Militar en la Junta Auxiliar de Ignacio Zaragoza, es el lugar donde jóvenes de diversas partes del estado de Puebla se capacitan para formar parte de la Guardia Nacional, una institución que, desde su creación en 2019, ha integrado de manera significativa a las mujeres en el ámbito de la seguridad pública.
De los 149 cadetes que actualmente reciben formación en este centro, 53 son mujeres, quienes desempeñan un papel fundamental en la prevención y disuasión de delitos en las carreteras. A lo largo de 8 semanas de capacitación, estas mujeres adquieren los conocimientos necesarios para actuar como primer respondiente ante emergencias y como agentes disuasivos en el combate al crimen, con un enfoque especial en la proximidad social y la vinculación con la ciudadanía.
Desde 1934, las mujeres han sido esenciales en las Fuerzas Armadas, y con la creación de la Guardia Nacional, su participación ha ido en aumento. A nivel nacional, de los 136 mil elementos que conforman la institución, 26 mil son mujeres, lo que representa el 20% del total. En Puebla, de los 3,600 efectivos, 750 son mujeres, es decir, el 10% de la corporación, quienes desempeñan funciones operativas en áreas que antes eran exclusivas de hombres, como infantería, caballería y blindaje, y en tareas de seguridad en carreteras.
La operatividad en las carreteras de Puebla, como en la caseta de Amozoc, es un ejemplo del trabajo conjunto entre los tres órdenes de Gobierno. Uno de los operativos clave es el denominado Escalón, en el cual los elementos de la Guardia Nacional guían a los transportistas de carga para prevenir el robo de unidades, brindando seguridad en cada sector del trayecto.
Las mujeres de la Guardia Nacional no solo portan con orgullo el uniforme, sino que también contribuyen de manera significativa a la seguridad del país, enfrentando riesgos con valentía y reafirmando su compromiso con la protección de todos los ciudadanos mexicanos. La incorporación de la mujer a áreas operativas de la milicia es un avance en la igualdad de género, reflejando la fortaleza de las mujeres que, hoy en día, están dispuestas a salvaguardar la integridad de la nación con su vida.