“El Gobierno de Colombia no descansará hasta llevar ante la justicia a los responsables de esta violencia tan absurda contra los firmanes y la población civil”, sostuvo el canciller Luis Gilberto Murillo.
Sicom Noticias
El derramamiento de sangre en el Catatumbo forma parte de la continua confrontación entre grupos armados en varias zonas de Colombia donde hay una presencia limitada del Estado y donde compiten por el control de economías ilegales, dijo el representante especial del Secretario General al Consejo de Seguridad.
La violencia, resultado de un ataque del ELN en una zona de presencia de un grupo armado rival, ha dejado más de 80 muertos, incluidos líderes sociales y firmantes de paz, y ha provocado el desplazamiento de 32.000 personas, además de secuestros y confinamientos.
“El Catatumbo es como muchas regiones de Colombia que aún esperan los dividendos del Acuerdo de Paz de 2016 en términos de una presencia integral del Estado que traiga servicios públicos, economías legales, oportunidades de desarrollo y seguridad. Es en el vacío de la presencia del Estado que los grupos armados ilegales luchan por el control territorial y social”, dijo Carlos Ruiz Massieu.
“El Gobierno de Colombia no descansará hasta llevar ante la justicia a los responsables de esta violencia tan absurda contra los firmanes y la población civil”, sostuvo el canciller Luis Gilberto Murillo.
Diego Tovar, ex combatiente de las FARC y firmante del Acuerdo de Paz, denunció que “es la crisis humanitaria más grande que sufrimos en Colombia desde que firmamos el acuerdo”, recordando que la impunidad por los asesinados de exguerrilleros y líderes sociales se acerca al 90%.