Tras la caída de Huerta, el zapatismo fue el receptáculo natural de decenas de revolucionarias y revolucionarios. La coronela Dolores continuó al lado de los surianos hasta el asesinato en Zapata en 1919.
Sicom Noticias
Una de las efemérides emblemáticas de 2025 es el centenario luctuoso de la maestra, periodista, ideóloga y revolucionaria mexicana Dolores Jiménez y Muro (7 de junio de 1850 -15 de octubre de 1925).
Con el motivo anterior, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), y la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de México, invitan a la conferencia “Dolores Jiménez y Muro, la antorcha de la Revolución”, a cargo de la historiadora e investigadora del INEHRM, Tamara Aranda Ramos, el miércoles 22 de enero, a las 13:00 h, en el Museo Nacional de la Revolución.
Originaria de Aguascalientes tuvo una participación destacada en las transformaciones sociales de México desde finales del siglo XIX con el impulso de las ideas liberales y la formación de clubes. En particular, encabezó el Club Femenil Antireeleccionista “Hijas de Cuauhtémoc”.
Al frente de ese grupo se incorporó a la lucha revolucionaria de Francisco I. Madero y fue la redactora principal del Plan Político y Social de Tacubaya, mediante el cual se pedía la renuncia de Porfirio Díaz, el cumplimiento de la Constitución de 1857 y se hacían nuevas demandas no incluidas en el plan de San Luis de Madero.
El Plan Político y Social de Tacubaya reivindicó la restitución de tierras para los campesinos, la no discriminación de los indígenas, la mejora de la educación y el pago de salarios igualitarios para hombres y mujeres; dichas ideas la convirtieron en una intelectual necesaria y respetada en los grupos revolucionarios.
Proemio al Plan de Ayala, pilar ideológico del zapatismo
En 1910, Jiménez y Muro era identificada como una periodista de oposición contra el régimen de Díaz y precursora de la Revolución. Junto con Juana Belén, publicaba en la revista “Vésper” (fundada en 1902) y colaboraba en “El Diario del Hogar”, que dirigió Filomeno Mata. También impulsó la agrupación conocida como Socialistas Mexicanas.
Dolores también se comprometió con los ideales y causas de la lucha zapatista, especialmente la restitución de tierras y la reforma agraria, por ello el general Emiliano Zapata la invitó a incorporarse a sus filas. En 1911, el Caudillo del Sur la nombró con el grado de general brigadier y le pidió que escribiera el Proemio a la publicación del Plan de Ayala.
Tras el sangriento cuartelazo y posterior golpe de Estado del general Victoriano Huerta para derrocar y asesinar a Madero, Dolores Jiménez y Muro prosiguió su lucha contra el régimen castrense y organizó las primeras manifestaciones femeninas por la restitución de la democracia.
Tras la caída de Huerta, el zapatismo fue el receptáculo natural de decenas de revolucionarias y revolucionarios. La coronela Dolores continuó al lado de los surianos hasta el asesinato en Zapata en 1919.
El 15 de octubre de 1925, a los 77 años falleció. Desde ese momento se le consideró una de las intelectuales revolucionarias más íntegras y avanzadas de su tiempo.