La procesión inició minutos después del medio día partiendo de catedral y recorrió varias calles hasta llegar al Paseo Bravo para retornar nuevamente.
Adan Morales
Más de 150 mil personas desbordaron su fe en el Centro Histórico de la capital de Puebla, durante la la procesión del Viernes Santo.
Considerada como la más grande y solemne de América Latina, reafirmó nuevamente el amor que tienen los feligreses hacía las siete imágenes más veneradas en Puebla.
Conocida en todo el mundo, el Santo Niño Doctor de Tepeaca atrajo miradas de consuelo y esperanza. En su trayecto porras y aplausos no dejaron de escucharse para tan milagrosa imagen que ha sanado a chicos y grandes por igual.
Detrás de esta multitud, procesionaron la Virgen de la Soledad, Jesús Nazareno de las Tres Caídas, y Jesús de la Misericordia.
Le siguieron la Virgen de los Dolores del templo del Carmen; Jesús Nazareno de la Iglesia de San José y el Señor de las Maravillas también una de las que más culto tiene por los poblanos.
La procesión inició minutos después del medio día partiendo de catedral y recorrió varias calles hasta llegar al Paseo Bravo para retornar nuevamente.
Los más de 30 grados que se registraron en la Angelópolis no impidieron que la gente esperara paciente el paso de las cofradías integradas por mujeres y hombres quienes sacaron fuerzas desde alma para soportar unas tres horas de recorrido.