Las naciones que mantienen o amenazan con usar la pena capital pueden usarla como un “recurso para fines indebidos, como inculcar miedo, reprimir a la oposición y suprimir el ejercicio legítimo de las libertades”.
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El Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, llamó hoy a limitar el uso de la pena de muerte en todos los Estados que todavía la mantienen y emplazó a esos países a establecer moratorias y tratar de lograr la plena eliminación de estas condenas.
Señaló que las naciones que mantienen o amenazan con usar la pena capital pueden usarla como un “recurso para fines indebidos, como inculcar miedo, reprimir a la oposición y suprimir el ejercicio legítimo de las libertades”.
Añadió que en varios contextos su aplicación “también resulta discriminatoria, al condenar a muerte a personas marginadas por la sociedad”. Entre ellas citó a “las minorías raciales, las étnicas, las lingüísticas y religiosas, y a los miembros de la comunidad LGBTQI-plus.
“En resumen, la pena de muerte es, según nuestra experiencia común, una reliquia atávica del pasado de la que deberíamos desprendernos en el siglo XXI”
resumió el Alto Comisionado
Türktambién instó a los gobiernos a recopilar, analizar y publicar datos sobre el uso y la eficacia real del uso de la pena de muerte.