Hay de dos tipos: “unos que son finos y otros corrientes”. Los primeros llevan huevo, mantequilla, vino, naranja, entre otros ingredientes; y el corriente solamente es de agua.
Fernando Mendoza
La elaboración de rosquetes durante la temporada de octubre y noviembre es una tradición que mantiene viva Irene Castro Ramírez, quien lleva más de tres décadas, y pasando la técnica de generación en generación.
Explicó que hay de dos tipos: “unos que son finos y otros corrientes”. Los primeros llevan huevo, mantequilla, vino, naranja, entre otros ingredientes; y el corriente solamente es de agua.
Los rosquetes son decorados con azúcar y clara de huevo, la cual se bate a punto de turrón, y se coloca azúcar derretida como toque final.