Ella, su esposo e hijos no pueden descuidar sus viveros ni un sólo día: deben laborar a las siete de la mañana, y terminan a las seis de la tarde. Además, el trabajo aumenta los días jueves y domingo,
Andrea Casco
Con su nombre, la señora Rosa María le hace honor a su trabajo. Ella es una de las tantas productoras de esa especie floral en San Juan Tetla, junta auxiliar del municipio de Chiautzingo.
Gracias a que el precio del producto se recupera, esta comunidad comienza a levantarse, después de un año difícil a causa de la pandemia de Coronavirus.
Rosa María, su esposo e hijos no pueden descuidar sus viveros ni un sólo día: deben laborar a las siete de la mañana, y terminan a las seis de la tarde. Además, el trabajo aumenta los días jueves y domingo, cuando se levantan a las cuatro de la mañana para ir a la central de abasto y vender las rosas
En ese sentido, ella explicó que febrero, mayo y diciembre son sus mejores meses.
Su amor al campo los lleva no sólo a cultivar sólo estos ejemplares también maíz y al fríjol y algunas frutas.